La fragilidad económica de las familias que pagan alquileres en Argentina se ha profundizado, evidenciando una dependencia creciente de los créditos para costear la vida cotidiana. Un relevamiento de la organización Tejido Urbano, compartida por TN, destacó un cambio de paradigma ya que se pasó de una economía de amortiguación, sustentada en ahorros previos o ayuda de familiares, a una economía de financiamiento, donde cada préstamo y la deuda acumulada son el motor para cubrir servicios y alimentación.
Este fenómeno se manifiesta con mayor agresividad en el AMBA y la CABA, donde casi el 40% de los hogares ya recurre a alguna forma de endeudamiento para llegar a fin de mes, una cifra que refleja la insuficiencia de los ingresos laborales frente a la escalada de los costos habitacionales.

El reparto del gasto hogareño evidencia la crisis de ingresos.
El informe estadístico detalla que el uso del préstamo bancario formal en los hogares inquilinos escaló del 10,6% en 2022 al 18,1% en 2025. Esta tendencia muestra que el sistema financiero se ha vuelto una herramienta de supervivencia para afrontar pagos fijos, lo que introduce nuevas presiones al presupuesto mensual debido a las tasas de interés y el cumplimiento de las cuotas.
Al analizar el panorama general, se observa que el porcentaje de inquilinos que utiliza al menos una asistencia financiera subió del 29,2% al 37,4% en los últimos tres años. Si a este grupo se le suman quienes agotan sus ahorros personales, la proporción de familias que deben aplicar estrategias financieras para sostener su hogar trepó del 46,2% al 57,6% en el mismo período.

La brecha entre sueldos y alquileres impulsa el sobreendeudamiento familiar.
El portal informativo, apoyado en el informe, destacó que en los grandes centros urbanos, la presión es todavía más asfixiante. Hacia 2025, el 63,2% de los locatarios en el AMBA y el 69,7% en CABA han tenido que apelar a una obligación crediticia o ahorros para no caer en la insolvencia. Específicamente, el préstamo bancario en territorio bonaerense se duplicó, pasando del 9,3% al 18,7% en solo tres años.

El financiamiento formal se duplica en sectores que alquilan vivienda.
Según Tejido Urbano, la reducción de hogares que no utilizan ninguna estrategia financiera, que bajó del 53,5% al 47%, confirma que cada vez son menos las familias capaces de cubrir sus necesidades con sus ingresos habituales. Aunque los datos sugieren una etapa de estabilización reciente, la carga de cada nuevo préstamo deja a miles de hogares en una posición.