Durante el invierno pasado, varias viviendas fueron dañadas o destruidas por lluvias y deslaves en San Martín de los Andes, fundamentalmente en el Cerro Curruhuinca. Producto de la erosión de los suelos, la situación se repite desde hace años. En octubre, para auxiliar a las familias damnificadas, el intendente Carlos Saloniti acordó con Julieta Corroza, ministra de Desarrollo Humano, Gobiernos Locales y Mujeres, el auxilio provincial para la construcción de viviendas de emergencia. El acuerdo establecía que la Corporación Forestal Neuquina (CORFONE) proveería al municipio la madera para la construcción de 8 viviendas de emergencia. Desde el viernes pasado, la madera se encuentra a buen resguardo en galpones del Regimiento de Caballería de Montaña 4.
Carolina Amaya, directora del Instituto de Vivienda y Hábitat sanmartinense, conversó con Minuto Neuquén: “A mitad de año, iniciamos la construcción de cuatro viviendas e iniciamos ante la provincia la solicitud de ayuda con la madera para ocho viviendas más. Desde hace años, la ladera del Curruhuinca es una bomba de tiempo con las lluvias, debido a todo el movimiento de suelos y el peso y la carga que debe soportar. Por este y otros motivos, tenemos previsto un espacio en la planta de pavimentos de 'El Arenal', donde está el predio YPF, que es municipal. Allí tenemos un sector afectado por un master plan muy chiquito, donde hay como tres contenedores marítimos adaptados como viviendas. En ese sector, estamos implementando ahora estos módulos de cuatro viviendas cada uno”.

Felipe Sapag, Raúl Alfonsín y el Colorado Fontanive.
Fuente: (Facebook)
La preocupación de la comunidad y el gobierno sanmartinense por la vivienda viene de lejos. Ya el Ingeniero Juan Carlos Fontanive, primer intendente de la última etapa democrática, implementó dos planes de viviendas originalísimos y exitosos: VAMEP 36 y VAMEP 48. La sigla corresponde a Viviendas de Ayuda Mutua y Esfuerzo Propio, y el número hace referencia a la cantidad de casas que conformaron los barrios. En aquel momento, el "Colorado" Fontanive, con apoyo del gobierno del Dr. Alfonsín, equipó un aserradero municipal. Allí, con maderas provistas por Parques Nacionales, trabajadores municipales no solo maderearon las escuadrías necesarias para los VAMEP, sino que también fabricaron las aberturas de todas las viviendas. Por su parte, vecinos y vecinas integrantes del plan trabajaron comunitariamente. Las casas de los VAMEP serían sorteadas de modo que, de antemano, nadie sabía cuál sería la suya. Así, todos y todas participaron en la construcción de las casas de todos y todas.
Hoy, frente a la inacción y cese de pagos del Gobierno nacional, el municipio de San Martín de los Andes cuenta únicamente con el auxilio de la provincia… y de la gente sanmartinense. “Recibimos un montón de madera de CORFONE, una alegría inmensa. Pero aún queda mucho por hacer: armar las plateas, las fundaciones, levantar las estructuras y realizar los cerramientos. Y luego, todo el tema de terminaciones, instalaciones, mucho trabajo por delante. Las aberturas las estamos haciendo con la gente de la cooperativa Unión de los Andes, ellos tienen un taller de carpintería y están avanzando con eso. Nuestra idea es siempre trabajar con cooperativas, con aquellas organizaciones que nosotros tenemos en el marco del Consejo Asesor de la Vivienda. La tarea municipal es amplia y diversa, y esto necesitamos que sea rápido. De modo que no podemos realizarlo con los puchitos de tiempo que le queda a una cuadrilla municipal. Entonces, ya tenemos la madera, tenemos las cooperativas, ahora hay que trabajar rápidamente", aseguró Amaya.

Carlos Saloniti y Carolina Amaya.
San Martín de los Andes es un destino soñado por muchísimos turistas. Sin embargo, hacia adentro, la comunidad enfrenta múltiples desafíos. La vivienda, nada menos, es uno de ellos. La ciudad está transitando ya la novena emergencia habitacional. La falta de vivienda alcanza, incluso, a sectores medios. Con valores de alquileres permanentes disparados e indexados, profesionales, empleados formales y pequeños comerciantes sin vivienda propia sudan hielo a la hora de renegociar un nuevo contrato.
En San Martín, hay 2.800 familias inscriptas en el registro de demanda habitacional. Alrededor de 8.000 personas, es decir, el 20% de la población. Carolina Amaya entiende que la respuesta debe ser multidimensional: “Entendemos que la solución no es una sola, que son muchas, cruzadas y complementadas con distintas políticas públicas. Nuestra comunidad tiene un historia muy rica, mucha experiencia acumulada en ese sentido. El domingo, por ejemplo, tuvimos un taller participativo con 200 familias que van a habitar 200 lotes que se sortearon en marzo. La organización de Vecinos sin Techo nos viene ayudando con esta metodología porque es necesario involucrar a las familias en la búsqueda de soluciones. Pero este contexto es único, con un Estado nacional absolutamente corrido, ausente. Milito el hábitat y la vivienda desde hace 24 años, y el actual es un escenario para mí nunca visto. Esto nos desafía a pensar otras soluciones, a pensar otros formatos, porque lo que teníamos aprendido acerca de cómo se gestiona la nación, cómo se gestiona la provincia y qué hace el municipio quedó todo perimido, ya no sirve”.

Vecinos sanmartinenses afectados por deslaves.
Decenas de familias sanmartinenses adjudicatarias de 200 lotes en Chacra 30 participaron el domingo pasado del segundo taller “De la tierra al barrio” realizado en el CPEM 57. La actividad incluyó exposición de funcionarios y técnicos del Instituto de Vivienda y Hábitat, y del Consejo Asesor de la Vivienda. “Yo misma me asombro de la capacidad de los vecinos y vecinas, de la vuelta de rosca que le encuentran a las cosas que todavía nosotros ni estamos pensando como Estado, en la trinchera. Y las familias, aún en su necesidad de vivienda y en su apriete económico por los alquileres, se permiten soñar, pensar y proyectarse. Eso está bonito. Y eso sucede porque no esperamos a tener el lote con el mojón, con el servicio, con el agua, con la luz, para recién organizarse, sino que todos, y sobre todo lo que van a habitar, se involucran en el proyecto. Cuando tenés 200 nombres y apellidos detrás de una tarea, hay una tracción, una potencia, una aceleración de las cuestiones, que no es lo mismo que el estado municipal con su carpetita gestionando", concluyó la funcionaria.