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CALENTAMIENTO GLOBAL

Clima: catástrofes y eventos extremos cada vez más frecuentes

“No nos sirve el pasado para explicar el presente”, Fernando Frassetto explica la reciente DANA en Valencia y los riesgos que amenazan a nuestra región.

Jorge Gorostiza
Jorge Gorostiza
Nuestra región enfrenta eventos climáticos cada vez más extremos y frecuentes. Fuente: (Redacción)
Nuestra región enfrenta eventos climáticos cada vez más extremos y frecuentes. Fuente: (Redacción)

Me gusta conversar con Fernando Frassetto. De música, de literatura, del clima. Fernando tiene un don para contar, clara y amablemente, incluso las cuestiones menos amables. Sequías, inundaciones, destrucción material y pérdida de vidas humanas: el clima resulta un tema más que inquietante. Por todo esto, "conversamos del tiempo” y la vigilancia meteorológica con Fernando Frassetto, pronosticador de la  Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas.

JG: ¿Qué alertas enciende para nuestra región la reciente DANA en Valencia, España?  

FF: Estamos con eventos climáticos cada vez más frecuentes y extremos. El fenómeno del calentamiento global, del calentamiento progresivo de la atmósfera, provoca evaporación de vapor de agua cada vez más intenso. Eso hace que las sequías se extiendan y sean cada vez más intensas, más profundas. Pero a la vez, ese vapor de agua disponible en la atmósfera en mayor cantidad, cuando se dan condiciones precipitantes, hace que los sistemas de tormenta de bajas presiones sean cada vez más severos. Eso, en las últimas décadas, se está verificando en distintos lugares del mundo. No hay un país donde estos fenómenos extremos no se presenten. Sequías intensas como la que tuvimos aquí, localizadas en la provincia de Neuquén y Río Negro, durante más de 14 años, desde el 2007. Una sequía muy intensa, extrema, que tuvo una interrupción durante el 2023 y el 2024, que implicó niveles mínimos en los lagos, en los caudales, en los ríos, con falta de lluvia y nieve, sobre todo las nevadas cada vez son más débiles. Y, paradójicamente, luego tuvimos en el 2023 la tercera crecida más grande hace más de 100 años en el Neuquén.

JG: Los eventos de las últimas semanas han dejado imágenes terribles…

FF: Este año los eventos climáticos extremos se suceden permanentemente. No solamente lo que pasó en Valencia, con cantidad de víctimas, recordemos lo que pasó antes en Puerto Alegre con esa enorme inundación por tormentas. También a lo que pasó en la primera quincena de junio, esperando un trimestre seco, aparece un sistema  atmosférico intenso en el centro de Chile, no solo en Santiago de Chile, con las lluvias más intensar en 140 años y olas de cinco metros sobre la costa. Estos fenómenos por supuesto ponen en peligro la vida, la producción y sobre todo las ciudades. Las ciudades están diseñadas para valores históricos, desde el sentido común de la estadística, que es el 90 % de los casos.

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Sequía en la cuenca del Amazonas. Fuente: (Instagram)

FF: El problema más grave con la variabilidad climática de las últimas décadas es que lo que ocurre actualmente no ha ocurrido nunca o es muy, muy extraño. Y entonces no nos sirve el pasado para explicar el presente. Estamos con una ventana abierta, esperando fenómenos del clima que ponen en riesgo nuestra forma de vida tal como la conocemos hasta ahora. Esto pasa en nuestras cuencas también. Esas bajas presiones (ciclogénesis en niveles medios de la atmósfera) ya las tuvimos aquí en 1975, con muertos en Cutral Co. Hace 10 años, en el 2014, se inundó gran parte la ciudad de Neuquén, más de 100 milímetros en una noche. Afortunadamente, no alcanzamos los valores de 400 milímetros que alcanzaron en zonas de Valencia, pero con valores de ese tipo, seguramente hay víctimas.

JG: ¿Qué se puede hacer frente a estos eventos extremos?

FF: Lo que se hizo aquí con alertas, como se trabajó en Neuquén y Río Negro, donde se suspendió toda actividad cuando esperábamos el golpe más fuerte de agua, y  no tuvimos víctimas. Se trata de minimizar el efecto de los eventos catastróficos, aunque siempre nos van a generar diferentes problemas, de acuerdo a la intensidad. Recuerdo en 2016, 1° de enero de 2016, más de 100 milímetros en una hora en Catriel. En octubre de 2016, entre 100 y 200 milímetros entre Cipolletti, Cinco Saltos y Neuquén. Es decir, como se ve las balas pican cada vez más cerca. Estamos cada vez más expuestos a estos eventos. Recordarás Bahía Blanca, lo tremenda que fue esa tormenta: Hubiésemos tenido incluso más víctimas de demorarse la tormenta, porque iba a haber un gimnasio lleno de chicos en un festival de patín, en el Club Bahiense del Norte. Allí colapsó el techo y se desplomó, murieron 13 personas. Pudo ser todavía peor. Estamos expuestos a eventos cada vez más extremos, porque hay una mayor disponibilidad de vapor de agua en algunas zonas y en otras zonas unas sequías extremas de años.

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Estragos en Valencia. Fuente: (Marca)

JG: ¿Estos fenómenos llegaron para quedarse?

FF: Estas son condiciones que van a ser noticias diariamente. Algo que no ocurrió nunca, algo excepcional. En este contexto aparecen palabras nuevas para designar los nuevos fenómenos del clima. Tal es así que se ha cambiado la reacción de las alertas a nivel mundial, y los protocolos frente a determinadas condiciones. El título ahora es bomba de agua para eventos de este tipo, sabiendo que puede haber víctimas. Y eso ya es estándar en el hemisferio norte. En California, por ejemplo, un estado que ha tenido eventos extremos, ríos atmosféricos. Nueva Zelanda ha registrado en algunas zonas 700 milímetros en 48 horas,  hablamos de una tremenda destrucción en zonas urbanas. En Australia, en el Este de Australia, también. Lo mismo en Sudáfrica, que ahora está con una sequía extrema, pero que también ha sufrido inundaciones importantes. Y así podría ir relatando una serie de eventos que parecen puntuales, pero en realidad son globales y están cada vez más cercanos.

JG: Hablamos de nuestras propias cuencas...

FF: Las grandes crecidas en el Neuquén, (2006, 2008, 2023) son las máximas en más de 100 años. Pero también el 2002, en octubre, 5000 metros cúbicos en el río Collón, cuando uno en octubre está esperando ya la estación seca, por citar algunos datos de ríos. Y la gran sequía, a partir del 2007. Así estamos siempre a la expectativa de qué nos puede ocurrir cada vez que se inicia, por un lado el ciclo húmedo en cordillera, que va de mayo a agosto, con el epicentro en esos meses, pero que estamos expuestos todo el año a recibir precipitaciones y sobre todo en los valles, entre septiembre y abril, cuando llega el aire subtropical y con el aire frío que entra desde el Pacífico sur o Atlántico sur, a veces se da esas combinaciones de las dos masas de aire que nos dan muchísima precipitación, como pasó en 2016, como pasó en el 2014, como pasó en 1975.

Eventos que son una amenaza y que hacen que estemos continuamente haciendo una vigilancia climática, una vigilancia meteorológica de los eventos, para poder trabajar en conjunto con todos los que toman decisiones y así cuidar y preservar a las personas y los bienes.