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Sequía

Neuquén enfrentó su peor sequía: los datos que preocuparon a los expertos de la AIC

Con registros inferiores a los de 1998, la autoridad de cuencas analizó el impacto de la falta de lluvias en el Limay y el Collón Curá.

Emiliano Ortiz
Emiliano Ortiz
Obras de dragado para poder captar agua del brazo del río Limay. Fuente: (Emiliano Ortiz)
Obras de dragado para poder captar agua del brazo del río Limay. Fuente: (Emiliano Ortiz)

La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) advirtió sobre la crítica situación hídrica que afectó a la región. El meteorólogo Fernando Frassetto señaló que los niveles de los lagos en los ríos Limay, Neuquén y Collón Curá alcanzaron mínimos históricos debido a una sequía prolongada que impactó en toda la provincia. La entidad puso sus esperanzas en el inicio del ciclo hidrológico, el cual comenzó el primero de abril con la expectativa de precipitaciones que permitieran revertir el escenario actual.

El panorama presente superó las mediciones de las temporadas más áridas de las últimas décadas, según los registros oficiales. Frassetto comparó las cifras actuales con las del año 1998, el cual ostentaba el récord de escasa humedad en el último siglo. El especialista afirmó en LMNeuquén que, hasta ahora, por cómo marcha en los río y lagos  Neuquén, Collón Curá y Limay, “estamos por debajo del 98, el año más seco de los últimos cien". Esta carencia de recurso hídrico se originó por el bajo aporte del deshielo y las escasas nevadas en la cordillera.

La sequía afectó los canales de riego de la provincia. Fuente: (Facebook)

Para que los suelos, los bosques y los lagos recuperaran su estado habitual, los técnicos estimaron que las lluvias de abril y mayo debieron ser de gran intensidad. El especialista detalló que se requirieron entre trescientos y cuatrocientos milímetros de agua para alimentar los niveles subterráneos de la cuenca. Según indicó Frasetto, "lo que pase a partir de abril y mayo es la llave del año para que los ríos crezcan", ya que el almacenamiento natural resultó insuficiente para compensar la sequía persistente en la zona.

El fenómeno del estrés hídrico también se manifestó a través del ascenso de la isoterma de 0°C, la cual subió casi 100 metros en la última década. Este cambio climático provocó que las precipitaciones cayeran como lluvia en lugar de nieve en las altas cumbres, lo que alteró el ciclo de reserva natural para el verano. Como consecuencia, los ríos mostraron tendencias negativas en sus caudales medios y mínimos. La sequía obligó a la Subsecretaría de Recursos Hídricos a solicitar una gestión más eficiente y anticipada del agua para el consumo humano y el riego.

Sequía en la cordillera. Fuente: (X)

"El otoño es muy importante para recuperar las cuencas y estabilizarla", expresó Frassetto. La situación mantiene en alerta a las autoridades de la AIC, quienes monitoreen cada frente de tormenta que ingresó a la cordillera.