Una entidad bancaria deberá indemnizar con 1.871.705,93 pesos a un cliente que fue víctima de un fraude electrónico cuando, luego que le clonaron la tarjeta SIM, le realizaron 16 transferencias no autorizadas desde su cuenta.
El fallo de la Cámara Civil de Apelaciones de la I Circunscripción Judicial, firmado por Patricia Clérici y José Noaco fue por unanimidad y reconoció que un comerciante y titular de una cuenta bancaria en el banco Credicoop “sufrió una maniobra delictiva que permitió a terceros acceder a su banca electrónica tras clonar su tarjeta SIM. El mecanismo consistió en duplicar su línea telefónica, lo que posibilitó el acceso a claves de seguridad y la realización de operaciones por fuera de los parámetros habituales”.

Mediante el robo de datos, el cliente fue víctima del vaciamiento de una cuenta. Fuente (Portafolio)
Los jueces señalaron que “aunque no se logró determinar con certeza cómo fue vulnerada la línea telefónica, lo que podría implicar un descuido del actor o responsabilidad de las empresas de telefonía, el banco incumplió deberes esenciales de control y seguridad”.
Los magistrados detallaron que “el número telefónico original estaba verificado por el banco por lo que este debió advertir que las transferencias provenían de un dispositivo no reconocido”, y que “el cliente no fue notificado sobre el blanqueo de la clave móvil ni sobre el aumento del límite de transferencias”.

Todavía se desconoce el autor del fraude electrónico. Fuente (Metaverse Academy CR)
El fallo establece una responsabilidad compartida en el daño y atribuyó una mayor carga a la entidad financiera (un 60 %), dado su rol profesional y su obligación contractual de prevenir ese tipo de fraude electrónico.
La conducta de la entidad financiera fue considerada negligente, ya que las operaciones se realizaron de forma atípica para el perfil de la cuenta, en un horario y circunstancias inusuales. En consecuencia, condenó al banco a reintegrar el 60 por ciento del monto sustraído, más intereses, al considerar que el fraude electrónico era previsible y que el banco contaba con mecanismos para evitarlo o, al menos, para detectar la operación sospechosa a tiempo.