Ubicada en el corazón de la cordillera chubutense, Esquel se presenta como uno de los destinos más versátiles de la Patagonia. Rodeada de montañas, lagos y bosques, combina a la perfección la naturaleza virgen con la historia y la tradición. Cada temporada ofrece un abanico de propuestas para todos los gustos, desde recorrer paisajes nevados en invierno hasta realizar actividades al aire libre durante el verano. Su cercanía con el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, convierte a esta ciudad en una parada obligada para quienes buscan conectar con el entorno y descubrir rincones únicos.

La Trochita, el histórico tren que recorre paisajes únicos desde Esquel hasta Nahuel Pan.
Entre los principales atractivos de Esquel se encuentra el legendario tren La Trochita, una reliquia ferroviaria que aún funciona con su encanto original. Este viaje en el Viejo Expreso Patagónico permite revivir la época dorada del ferrocarril, atravesando paisajes espectaculares entre montañas y estepas. Otro punto imperdible es el Centro de Esquí La Hoya, famoso por su nieve en polvo y sus pistas para todos los niveles. Durante los meses más fríos, el cerro se convierte en el escenario perfecto para practicar deportes de invierno o simplemente disfrutar de un chocolate caliente con vistas panorámicas.

El Parque Nacional Los Alerces deslumbra con sus bosques milenarios y lagos de aguas cristalinas.
Para quienes prefieren la tranquilidad y el contacto directo con la naturaleza, los alrededores de Esquel ofrecen diversas excursiones: el Lago Futalaufquen, el río Percy y las cascadas del Arroyo Nahuel Pan son ideales para caminatas, pesca o paseos en kayak. Además, el área protegida del Parque Nacional Los Alerces invita a conocer ejemplares milenarios de alerces, algunos con más de 2.600 años de vida. Su belleza paisajística, combinada con el aire puro y el silencio del bosque, hacen de este sitio un verdadero refugio natural.

Vista panorámica del cerro La Hoya, uno de los centros de esquí más destacados de la Patagonia.
Finalmente, la hospitalidad de su gente, la gastronomía patagónica y la infraestructura turística completan la experiencia. En Esquel, cada turista encontrará una propuesta a su medida desde aventura, descanso o contemplación. Ya sea en un recorrido cultural, una travesía de montaña o una tarde tranquila junto al lago, la ciudad logra conquistar con su encanto sureño y su autenticidad.