Contrariamente a lo que sucede con otros tantos miles de turistas cada año, son muchos otros los que optan por alejarse del ruido y las grandes ciudades para disfrutar así de un entorno de calma y tranquilidad. Si este es tu caso, podés conocer un imperdible rincón de la Patagonia que invita a disfrutar al máximo del turismo rural: hablamos de Villa Llanquín.

Villa Llanquín, un pueblo imperdible a solo 40 kilómetros de Bariloche.
Villa Llanquín es una localidad que está ubicada a tan solo 40 kilómetros de Bariloche, y que presenta una particularidad que hace de este lugar único y de lo más especial: acceder a él implica emprender una breve travesía en balsa.
En el kilómetro 1610 de la Ruta Nacional N°237 es donde la Balsa Maroma ofrece el traslado gratuito desde Neuquén hacia esta localidad en Río Negro, en un paseo sobre el río Limay y que te permitirá disfrutar de sus aguas y, al mismo tiempo, apreciar la estepa.

Para llegar a este lugar se debe abordar la Balsa Maroma.
La calma de este rincón patagónico se vive y se siente, e invita a disfrutarla no solo por medio de largas jornadas en pleno contacto con el entorno, sino también a través de otras actividades como, por ejemplo, la posibilidad de realizar escalada deportiva en Las Piedras Coloradas.
Este sitio invita también a disfrutar de diversos recorridos gracias al cicloturismo, a través del circuito MTB, también conocido como la Vuelta del Arroyo Chacay, y que te deslumbrará con sus magníficas vistas panorámicas.

Este pueblo posee también un precioso campo de lavandas. Fuente: (Diario Río Negro)
También podrás apreciar el encanto del campo de lavandas que se encuentra en este lugar, y que atrae año tras año a más y más viajeros. Para que tu experiencia en Villa Llanquín sea completa, podés adquirir variados productos en las ferias artesanales, y deleitar tu paladar con las delicias que allí se ofrecen.