Aún restan varias semanas para el comienzo de las vacaciones de invierno, pero, a pesar de ello, son muchas las personas que ya ponen en marcha los preparativos para realizar algún viaje. En la Patagonia, se abren paso las propuestas vinculadas a las actividades bajo un manto de nieve.
Pero quienes estén en la búsqueda de sitios más tranquilos, y alejados de las grandes multitudes, pueden optar por destinos en los que reina la calma y que invitan a desconectar por completo de la rutina. A tan solo 40 kilómetros de un sitio icónico de la Patagonia como lo es Bariloche, Villa Llanquín brinda un oasis de tranquilidad y descanso.

Villa Llanquín. Fuente: (Diario Río Negro)
Se trata de una localidad cuya particularidad reside en que, para acceder a ella, se debe primero abordar una balsa, que recorre el Río Limay y que, a tu llegada, te ofrecerá un panorama de desconexión en un paraíso escondido, pero, al mismo tiempo, cercano a una ciudad muy visitada como lo es San Carlos de Bariloche.
Cabe destacar una cuestión no menor a la hora de llegar a este lugar, y que tiene que ver con el hecho de que, si bien puede accederse a través de un puente colgante peatonal, muchos optan por el viaje en balsa, al cual se accede de forma gratuita y diariamente, en el horario de 8 a 20 horas.

Para llegar a este pueblo, se debe cruzar el Río Limay en balsa. Fuente: (Diario Río Negro)
Entre las múltiples actividades que se destacan en este tranquilo pueblo de la Patagonia se destacan las caminatas, el senderismo, el trekking, el ciclismo a través de sus distintos senderos que te brindan espectaculares vistas panorámicas de la estepa, y también la posibilidad de escalar en Piedras Coloradas.

El Campo de Lavandas de Villa Llanquín. Fuente: (Diario Río Negro)
A todo ello se suma la chance de disfrutar del Parque de Lavandas de este pueblo de la Patagonia, y una infaltable visita a sus ferias artesanales, donde podrás adquirir diversos objetos y comprar productos y platos regionales realmente exquisitos.