La cadena de valor de Vaca Muerta atraviesa un momento complejo. La capacidad ociosa de las empresas proveedoras se disparó y la actividad avanza más lento de lo esperado, lo que obligó a muchas firmas a ajustar su estructura para poder sostenerse. En un contexto en el que se esperaba mayor dinamismo, el freno en la inversión impacta de lleno en las pequeñas y medianas compañías que abastecen a la industria energética.
Los datos más recientes reflejan que el motor de Vaca Muerta no arrastra con la misma fuerza a sus proveedores. Un relevamiento realizado por el Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP) entre un centenar de empresarios, muestra un panorama de “valle de actividad”. El 8 % de las empresas consultadas reportó más del 60 % de su capacidad parada, un 16 % señaló niveles de entre 50 y 60 %, y más de la mitad trabaja con una utilización intermedia, que ronda entre el 25 y el 50 %. Apenas un 2 % declaró estar operando a pleno.

La cadena de valor de Vaca Muerta atraviesa un momento complejo. Fuente: (X)
El freno de los proyectos en Vaca Muerta se refleja con fuerza en la actividad de perforación, que cayó un 26 % en el último año. Las pymes advierten que la paralización de órdenes de compra pone en riesgo miles de empleos técnicos y especializados, un capital humano difícil de reemplazar en una industria que requiere formación constante.
A esta situación se suma la preocupación por la competencia externa. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) es visto con cautela por los empresarios locales, que advierten que podría abrir la puerta a importaciones de bienes y equipos que ya se producen en el país.

El 8% de las empresas consultadas reportó más del 60% de su capacidad parada. Fuente: (X)
En este marco, Leonardo Brkusic, director ejecutivo de GAPP, advirtió en diálogo con Energy Report: "Hay una política de apertura que está permitiendo el ingreso de productos chinos. Algunos tienen precios muy seductores -se habla de hasta 70 % de diferencia-, pero también es cierto que la calidad no siempre es la misma. Competimos con servicio local, con entregas rápidas, con customización de productos y con presencia en yacimientos. Eso es algo que no se puede importar. Pero es un desafío grande porque las empresas, en esta situación, miran el costo antes que cualquier otra cosa".

El RIGI es visto con cautela por los empresarios locales. Fuente: (X)
"Hay una política de apertura que está permitiendo el ingreso de productos chinos. Algunos tienen precios muy seductores -se habla de hasta 70 % de diferencia-, pero también es cierto que la calidad no siempre es la misma. Competimos con servicio local, con entregas rápidas, con customización de productos y con presencia en yacimientos. Eso es algo que no se puede importar. Pero es un desafío grande porque las empresas, en esta situación, miran el costo antes que cualquier otra cosa", aseveró.