Un informe presentado por la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) puso el foco en el nuevo rol que tiene Vaca Muerta dentro del sector energético argentino. Según el análisis, ya no se trata solo de garantizar el abastecimiento interno, sino de avanzar hacia un modelo centrado en la exportación de petróleo y gas.
En ese nuevo enfoque, Vaca Muerta aparece como una plataforma capaz de generar divisas a gran escala. El objetivo dejó de ser únicamente el autoabastecimiento y pasó a centrarse en vender petróleo y gas al mundo. Para que esto ocurra, el sector considera clave aumentar las inversiones y mantener precios que acompañen los valores internacionales.
Vaca Muerta aparece como una plataforma capaz de generar divisas a gran escala. Fuente: (X)
Durante la presentación del informe, el economista Nicolás Arceo y el presidente de la cámara, Carlos Ormachea, repasaron el potencial de los recursos disponibles. Según los datos expuestos, Argentina cuenta con reservas no convencionales suficientes para abastecer la demanda interna de petróleo por más de cien años y de gas por casi dos siglos.
Después de una larga etapa de caída, la producción de petróleo comenzó a recuperarse en 2017 y para 2026 alcanzó niveles cercanos a los 890.000 barriles diarios. En gas, el repunte también fue significativo, con picos de producción que no se veían desde hacía más de dos décadas.
El objetivo dejó de ser únicamente el autoabastecimiento y pasó a centrarse en vender petróleo y gas al mundo. Fuente: (X)
Gran parte de esta mejora se explica por el impulso de Vaca Muerta, que permitió revertir la caída en la producción, especialmente en gas. Este crecimiento permitió que la balanza energética pasara de un déficit importante a un superávit de miles de millones de dólares, impulsado por mayores exportaciones y menores importaciones de energía.
El informe también repasó el peso que tuvo la energía en las cuentas públicas. Durante años, los subsidios crecieron debido a tarifas bajas y costos en alza. En los últimos tiempos, esa tendencia empezó a cambiar, con una reducción del gasto y una menor incidencia sobre el producto bruto interno.
El impulso de Vaca Muerta permitió revertir la caída en la producción. Fuente: (X)
Uno de los puntos más importantes del trabajo fue el desarrollo del gas natural licuado (GNL). El sector ve en este mercado una gran oportunidad para ampliar exportaciones. Los planes incluyen la llegada de buques licuefactores y la construcción de nuevos gasoductos, necesarios para transportar el gas desde Vaca Muerta hacia los puertos.
Para que estos proyectos se concreten, será necesario avanzar con obras de infraestructura y mejorar el acceso al financiamiento. También aparece como un desafío contar con reglas claras que permitan sostener inversiones de largo plazo.

Uno de los puntos más importantes del trabajo fue el desarrollo del gas natural licuado. Fuente: (X)
El informe plantea distintos escenarios de crecimiento. En los más optimistas, la producción de petróleo podría alcanzar niveles récord hacia el final de la década, mientras que el gas seguiría expandiéndose con fuerza. Esto implicaría mayores exportaciones, más ingresos de divisas y un impacto positivo en las economías regionales.
De todos modos, desde el sector advierten que la oportunidad no es ilimitada. La transición energética global avanza y podría modificar la demanda en el futuro. Por eso, el desafío pasa por aprovechar el potencial de Vaca Muerta en el corto y mediano plazo, consolidando un modelo que permita sostener el crecimiento y fortalecer la economía del país.