La actividad en Vaca Muerta sigue cambiando con la incorporación de gas natural en lugar de diésel para las tareas de fractura. Esto ya funciona en Estados Unidos y ahora empieza a crecer en la Cuenca Neuquina, con la idea de hacer las operaciones más eficientes y bajar costos en el desarrollo del shale argentino.
En Vaca Muerta, la migración hacia el gas no implica solo cambiar el combustible. El proceso requiere incorporar sistemas de automatización capaces de manejar la potencia de los equipos en tiempo real y adaptarse a las exigencias de cada pozo. La complejidad técnica es alta, ya que las operaciones demandan ajustes constantes para sostener niveles de presión y caudal cada vez más exigentes.
La actividad en Vaca Muerta sigue cambiando con la incorporación de gas natural. Fuente: (X)
Durante un encuentro técnico del sector, referentes de la industria como Edward Eichstetter, CEO de EKU; Adrián Martínez, CEO de Calfrac; y George Jackson, VP de RPS, analizaron este proceso y coincidieron en que se trata de un cambio profundo en la forma de operar. Las empresas que lideran esta transición trabajan en conjunto para adaptar tecnología desarrollada en el exterior a las condiciones locales.
El eje de esta innovación está en reemplazar el diésel por el propio gas del yacimiento, algo que permite bajar costos operativos y reducir emisiones. En ese camino, Vaca Muerta vuelve a posicionarse como un espacio de experimentación y desarrollo, donde se aplican soluciones que combinan hardware y software para optimizar el rendimiento de las bombas de fractura.

El eje de esta innovación está en reemplazar el diésel por el propio gas del yacimiento. Fuente: (X)
"Más que traer automatización o tecnología para eficiencia, es una visión de cooperación porque todos los grandes productos vienen con clientes y proveedores. En conjunto con nuestra tecnología integrándola con Calfrac, buscamos integrar estos equipos de forma que el desplazamiento del diésel sea el máximo; mientras más automatización haya, mejor va a funcionar el sistema", afirmó Eichstetter.
Uno de los avances más importantes es el uso de plataformas digitales que controlan múltiples equipos al mismo tiempo. Estos sistemas permiten operar decenas de bombas de manera coordinada, reduciendo la intervención humana y minimizando errores. La automatización también ayuda a cuidar los equipos y extender su vida útil.
Cada etapa de fractura demanda miles de litros de combustible, por lo que el reemplazo por gas natural genera un ahorro directo en la logística y en la estructura de costos. Además, la posibilidad de utilizar el recurso disponible en el propio yacimiento simplifica la operación y reduce la dependencia de insumos externos.

Uno de los avances más importantes es el uso de plataformas digitales que controlan múltiples equipos al mismo tiempo. Fuente: (X)
"Argentina en muchos de los campos tiene gas y con esta tecnología no hay que hacerle grandes adecuaciones para que pueda funcionar y es un ahorro muy importante. Desde 2017 somos players en Vaca Muerta con muchas tecnologías implementadas, y esto nos está cambiando la manera de operar", afirmó Martínez.
Desde el punto de vista técnico, uno de los desafíos fue lograr que los motores funcionen con gas sin necesidad de tratamientos complejos. La tecnología actual permite trabajar con distintos niveles de calidad del combustible, lo que facilita su implementación en campo. En paralelo, los equipos muestran una mayor durabilidad en comparación con los sistemas tradicionales a diésel.
"Mi visión es que es el play de shale más desarrollado por fuera de EE.UU. Las máquinas de fracking son las más desarrolladas; es una extensión de lo que desarrollamos en Estados Unidos y es interesante ver cómo otro país suma esa tecnología. Tomamos el motor y diseñamos todo el sistema que lo acompaña —transmisión y bomba— e integramos todo eso con la plataforma de EKU", comentó Jackson.