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ENERGÍA

El papel de Vaca Muerta en la resiliencia energética frente a crisis internacionales

Uno de los hitos en la transformación fue el desarrollo de áreas clave.

María Constanza Daher
María Constanza Daher
Vaca Muerta. Fuente: (X)
Vaca Muerta. Fuente: (X)

En pocos años, el desarrollo de Vaca Muerta permitió modificar el posicionamiento del país frente a escenarios internacionales cada vez más inestables, con un impacto directo en la producción y en la balanza energética.

El fenómeno que impulsa Vaca Muerta tiene su espejo en Estados Unidos, donde el crecimiento del shale transformó a un histórico importador en uno de los principales exportadores de energía. En el plano local, ese mismo camino comenzó a consolidarse con un aumento sostenido de la producción.

En pocos años, el desarrollo de Vaca Muerta permitió modificar el posicionamiento del país. Fuente: (X)

Dentro de este escenario, el consultor Daniel Gerold analizó cómo la disponibilidad de recursos no convencionales modificó las perspectivas económicas. El especialista planteó que, hace apenas dos décadas, el shale no figuraba en los planes energéticos, pero su desarrollo terminó redefiniendo el mapa productivo y la capacidad de respuesta ante shocks globales.

“Desde 2021 el shale argentino es económico a precios razonables, y con valores más altos es aún más competitivo. A diferencia de crisis pasadas, como la de 1973, hoy el país no está mal parado. En la guerra de Ucrania, pese al dolor global, la situación fue mucho menos grave”, afirmó el especialista.

Gerold analizó cómo la disponibilidad de recursos no convencionales modificó las perspectivas económicas. Fuente: (X)

Uno de los hitos clave en esta transformación fue el desarrollo de áreas como Loma Campana, donde YPF logró impulsar la producción a niveles inéditos. Ese avance permitió sentar las bases para el crecimiento de Vaca Muerta y acelerar la curva de aprendizaje en la explotación no convencional.

La construcción de infraestructura clave, como el Gasoducto Perito Moreno, junto con el incremento de la producción en Vaca Muerta, permitió reducir de manera significativa las importaciones. En paralelo, crecieron las exportaciones de petróleo y derivados, lo que derivó en un superávit energético en los últimos años.

Uno de los hitos en la transformación fue el desarrollo de áreas clave. Fuente: (X)

De esta manera, la suba internacional de los precios de la energía y los alimentos sigue teniendo impacto en la economía local, aunque con menor intensidad. “El año pasado el saldo energético fue positivo en 7000 u 8000 millones de dólares. Es un cambio extraordinario en solo tres años, explicado por la caída de las importaciones y el aumento de las exportaciones de petróleo, propano, butano y algo de gas”, remarcó Gerold.