Se trata de un nuevo portazo: esta vez contra las primas reales de York a quienes Meghan Markle no había frecuentado demasiado mientras que el Príncipe Harry sí se llevaba bien: de hecho, habían sido invitados a la boda de Beatriz de York para morbo de los paparazzi, pero no asistirán al cónclave.
El Príncipe Harry y Meghan Markle están molestos por las diferencias de trato de la Reina Isabel entre ellos y las princesas de York. Según el diario británico The Telegraph, la pareja fue invitada, pero decidieron no ir. "El problema con Harry y Meghan es que piensan que son más grandes que la institución. Es una pena que las cosas hayan resultado así", publicó el medio.
Beatriz y Eugenia, hijas del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, ocupan el noveno y décimo lugar en la línea de sucesión al trono respectivamente. Nunca habían tenido problemas con el Príncipe Harry y Meghan Markle.
No son consideradas miembros de la realeza de alto rango porque no cumplen con deberes de la reina de tiempo completo, sin embargo, no tienen la restricción de usar su título. Eso es lo que más le duele al Príncipe Harry.
"Según el acuerdo, el duque y la duquesa de Sussex entienden que están obligados a retirarse de los deberes reales y no asumir deberes representativos en nombre de Su Majestad la Reina", explicaban en ese nuevo comunicado ideado por Meghan Markle.
El Príncipe Harry y Meghan Markle están atacando directamente a las princesas Beatriz y Eugenia de York, quienes trabajan de forma privada pero siguen usando sus títulos y sus conexiones con la realeza: es más, son las hijas del Príncipe Andrés, envuelto en un escándalo de corrupción.
A través de ese comunicado aseguraban que, a pesar de que acatarán la decisión de Su Majestad de quitarles el título de royal, consideran que están siendo víctimas de un agravio comparativo: "Si bien existe un precedente para que otros miembros de la familia real busquen empleo fuera de la institución, para el Príncipe Harry y Meghan Markle se ha establecido un periodo de revisión de 12 meses". Siguen los portazos. Y no hay marcha atrás.