Meghan Markle ha dado vuelta la página y en este capítulo que ha empezado a escribir en Los Ángeles, Estados Unidos, ya no hay lugar para aquellos personajes que se han encargado de hacerle la vida imposible.
El principal enemigo de Meghan Markle se llama Piers Morgan, el célebre e influyente presentador británico del programa “Good Morning Britain”, quien alguna vez llegó a ser cercano de la actriz, pero cuando se convirtió en duquesa de Sussex toda la relación cambió.
Morgan no ha dejado en paz a Meghan Markle desde que dio el sí ante Harry: el presentador nunca le perdonó que lo abandonara para asumir sus innumerables compromisos como miembro oficial de la realeza y, tal como él mismo reconoce, ha ido demasiado lejos.

Meghan Markle no solo tomó distancia de Piers Morgan sino que también lo hizo de antiguos amigos que simplemente no encajaban en su nueva etapa de vida o a quienes no tenía tiempo para dedicarles unas horas. Todos lo entendieron, menos el conductor que libró una batalla mediática sin cuartel.
"La gente dice que soy demasiado crítico con Meghan Markle, pero ella abandonó a su familia, abandonó a su papá, abandonó a la mayoría de sus viejos amigos, separó a Harry del Príncipe William y ahora lo separó de la Familia Real", fue alguno de los mensajes más contundentes de Morgan.

Por personas como Morgan es que Meghan Markle tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: dejar la realeza con el apoyo de Harry y junto al pequeño Archie mudarse en primera instancia a Canadá y finalmente a Estados Unidos.
Esa distancia real entre Morgan, quien continúa en Londres, y Meghan Markle, ya en Los Ángeles, ha ameritado la reflexión del conductor en declaraciones a The Sunday Times: "No es prudente hacer las cosas demasiado personales. ¿He llevado las cosas demasiado lejos? Probablemente".