El género Bougainvillea, conocido popularmente como veranera, trinitaria, buganvilla, buganvili o bugambilia, pertenece a la familia Nyctaginaceae. Es nativo de los bosques tropicales húmedos de América del Sur, principalmente en Brasil, Perú y norte de Argentina, ampliamente cultivado en regiones tropicales y subtropicales. La Flor de papel, Santa Rita (Bougainvillea glabra) o buganvillea menor es una especie botánica de esta planta trepadora.

Los lugares templados son óptimos para el desarrollo de la planta.
La Santa Rita se caracteriza por tener hojas verdes brillantes y brácteas color magenta. Es una planta perenne, trepadora, leñosa, que puede alcanzar hasta los 10 metros de altura. Sus flores son muy pequeñas y de color blancas. Sus ramas tienen afiladas espinas. Este miniarbusto es ideal para cultivar en jardines y macetas. También es apto para hacer bonsái.

Esta especie trepadora es muy buena para cubrir paredes y muros.
Esta planta vistosa de llamativos colores que van desde el blanco, naranja y rojo hasta el fucsia o el rosado, puede florecer durante todo el año aun con heladas, pero alcanzan su máximo esplendor en los meses más cálidos del año. A pesar que la Santa Rita no requiere de muchos cuidados, es esencial seguir una serie de consejos para lograr una optima floración y el correcto mantenimiento de la especie.
Cómo cuidar la Santa Rita
A diferencia de otras plantas, la Santa Rita no requiere de muchos cuidados para que crezca de manera saludable. Pero esto no quiere decir que por eso haya que desatenderla. Algunos detalles a tener en cuenta son:
Ubicación: a pleno sol, en una zona donde no se encharque el agua. Esta planta trepadora requiere de al menos 4 horas de luz solar directa, por lo que no es conveniente tenerla en el interior de una casa. Es preferible que esté cultivada en tierra y no en macetas.
Poda: lo mejor es hacer una poda al comienzo de la primavera y eliminar las ramas viejas, estropeadas o afectadas por las heladas.
Suelo: no se adapta bien a suelos calcáreos, la mejor opción es una mezcla al 50 % de mantillo de hojas y tierra de jardín. La Santa Rita prefiere suelos con buen drenaje.

La Santa Rita es muy hermosa en sus diferentes tonalidades.
Riego: moderado, en invierno escaso. Lo aconsejable es utilizar siempre agua tibia y sin cal. El riego debe hacerse cuando el sustrato está seco, sino se corre el riesgo de dañar la planta, ya que sus raíces tienen a pudrirse ante el exceso de agua.
Abono: fertilizantes minerales una vez por mes en primavera y verano para favorecer la floración. A esta especie no le gusta el exceso de abono. Esto será suficiente para tener flores todo el año.
Plantación: conviene plantarla al inicio de la primavera para que se adapte al terreno antes del primer invierno. Mientras que el trasplante debe hacerse únicamente cuando sea absolutamente necesario, ya que no lo soporta bien y podría morirse con el cambio.
Plagas y enfermedades: si el ambiente es muy seco puede sufrir el ataque de cochinillas. Si pasa frío, perderá las hojas, pero si recibe el sol de forma directa se enrollarán. Otras pestes que pueden atacar a la Santa Rita: pulgones, ácaros y mosca blanca.