“Bizcochito dejate comer, no te vi' a morder el corazón. Vos, maleva, sos la que brindás vicio, amor y perdición”, dice la letra del tango que crearon José Antonio Saldía y Enrique Santos Discépolo que le dio vida a este tema. El bizcochito de grasa es un tentempié frecuente en las meriendas argentinas.
Tal como se menciona en uno de los informes elaborados por la Secretaría de Agroindustria de la Nación en 2019, se consumieron casi 10 kilos per cápita de galletitas y bizcochos. En el caso particular de este tentempié resultó ser uno de los más consumidos.

Estos bizcochitos son ideales para la merienda.
Por estos días los bizcochitos de grasa son fabricados de manera industrial y aquellos que en 1967 crearon Fernando y Pedro Martínez en Ramos Mejía para homenajear a su papá, Don Saturnino, ya tienen nombre y marca propia
Sin embargo muchos argentinos prefieren hacerlos en sus casas y para ellos compartimos una receta de esta preparación por la que la mayoría opta para el mate porque gustan a todos y generan mucha saciedad.

Se encuentran entre los preferidos de los porteños.
Los ingredientes para elaborar estas masitas son 50 gramos de levadura fresca, un kilo de harina 0000, 310 centímetros cúbicos de agua, 30 gramos de sal, 500 gramos de grasa. Como primer paso se deberá armar en la mesada una corona con la harina.
En el centro disponer de la levadura, el agua, la sal y la grasa y unir todos los ingredientes. Se deberá amasar durante 5 minutos y dejar descansar. Luego estirar con un palote y doblar tres vueltas simples; hacerlo tres veces. Pinchar múltiples veces toda la superficie con un tenedor y cortar discos pequeños. Llevar a horno fuerte por 15 minutos.

Hacerlos en casa lleva muy poco tiempo.
Un ingrediente particular
Para elaborar estos bizcochitos de grasa se deberá utilizar aquella grasa animal que se puede comprar en el supermercado. Estas grasas aportan fundamentalmente energía en forma de lípidos a los alimentos.

Compañeros perfectos para la mateada.
Son triglicéridos y por supuesto que engordan. Su calidad y valor nutricional dependerán de varios factores, como la calidad química. Se sugiere no abusar de estos productos porque más allá de que generan aumentos de peso, también suman materia grasa al organismo.