Si querés sorprender a tu familia y llevarte todos los halagos, entonces hacé una de las recetas más perfectas, deliciosas y típicas de nuestro país para la hora de la cena. Elaborá unas riquísimas empanadas de carne cortada a cuchillo y disfrutá de un verdadero manjar.
Todo indica que estas empanadas de carne son mejores que las del bodegón y, a decir verdad, están elaboradas con ingredientes que seguramente tenés en la heladera o alacena. De hecho, podés agregar o quitar verduras a tu gusto, y elevar el sabor de tus comidas caseras.

Postal de unas ricas empanadas de carne cortada a cuchillo.
Ingredientes:
500 g de rosbif.
2 cebollas grandes.
Sal a gusto (o la de sabor andino).
1 cda de pimentón dulce.
1 cda de comino.
1/4 de vaso de caldo.
Cebolla de verdeo y 2 huevos duros.
Tapitas para empanadas.

Unas riquísimas empanadas de carne emplatadas.
Cómo elaborar estas exquisitas empanadas de carne para una cena familiar perfecta:
Para comenzar con la preparación de estas sabrosas empanadas de carne, tenés que cortar las cebollas y el rosbif en cubitos pequeños. En una olla, agregás un chorrito de aceite y pasás las cebollas picadas para cocinarlas hasta que estén transparentes/tiernas.
Cuando esto último ocurra, colocás la carne cortada a cuchillo y mezclás muy bien ambos alimentos. Dejás que se cocine hasta que el rosbif cambie de color.
Llegó el momento de salar a gusto y condimentar con las especias indicadas en el listado de arriba. Tus empanadas de carne saldrán deliciosas con estas sustancias aromáticas.

Descubrí cómo hacer estas empanadas de carne.
Removés todo hasta integrar y agregás el caldo de verduras o carne. La idea es cocinar tu relleno de carne por unos 15/20 minutos, aproximadamente.
Recordá sumar la cebolla de verdeo picada bien chiquitita y los huevos duros para aumentar el sabor de tus empanadas de carne. Dejás que se enfríe bien todo.
Por último, armás tus empanadas de carne con las tapitas, hacés el repulgue que más te guste y cocinás a horno - previamente precalentado a 180 °C- hasta que estén doradas. ¡Qué exquisitez!