La albahaca es una de las hierbas más usadas en las cocinas de todo el mundo por ser un vegetal muy rico en nutrientes, hierro y vitaminas, por mencionar algunas de sus propiedades. En ese sentido, muchos la utilizan por su aroma inconfundible para embriagar a las comidas típicas y darles ese toque tan fresco como dulzón y penetrante.

Hojas de albahaca en una fuente.
Lo cierto es que muchas veces compramos albahaca en cantidad y, después de llevar varios días en la heladera, esta termina pudriéndose al no ser utilizada en ningún menú o infusión. Por esta razón, te contamos que podés aplicar un increíble truco de cocina que no solo salvará tus comidas, sino que tampoco tendrás que desperdiciar esta hierba aromática tirándola a la basura. Mirá cómo crear un aceite de albahaca casero para sumarlo en tus próximas comidas.

Albahaca triturada con aceite de oliva virgen extra.
Ingredientes:
Albahaca.
Agua caliente y agua con hielo.
Aceite de oliva virgen extra.

Descubrí cómo hacer el aceite de albahaca casero.
El paso a paso para preparar un aceite de albahaca casero:
Para comenzar con este método de cocina infalible, económico y fácil de hacer, tenés que poner una olla con agua a hervir y sumar todas las hojas de albahaca que tengas para escaldarlas por unos 10 segundos.
De inmediato, pasarlas al recipiente de agua con hielo para que se enfríe rápidamente y conseguir, al mismo tiempo, una especie de aceite de color verde intenso.
El paso siguiente es escurrir bien el agua de la albahaca y proceder a triturar con aceite de oliva extra virgen durante unos minutos.
Para colar este aceite de albahaca casero, tenés que usar un colador fino y un filtro de café. Verter toda la mezcla sobre el filtro colocado encima del colador y llevarlo a la heladera durante toda la noche.
Al día siguiente, notarás que el aceite de albahaca se separó por completo y ya podés guardarlo en un bote con cierre hermético para usar en tus ensaladas o comidas favoritas.