No hay nada como dormir en unas sábanas limpias y con rico perfume. Si te interesa la decoración, seguramente vas a saber que la mejor elección para la ropa de cama siempre es el color blanco, sobre todo si son de buena calidad. El problema está a la hora de lavar todas estas prendas.
Las fundas de almohadas son las que más problemas traen, a veces, pueden mancharse por los productos que nos ponemos en el pelo e incluso por el maquillaje, si no te lo retiraste bien. Vas a ver que, si las ponés en el lavarropas, salen como si jamás las hubieras lavado.

Las fundas de almohadas son fáciles de lavar.
Por suerte, las abuelas tenían siempre los mejores consejos para la limpieza diaria de la casa, con unos trucos que nos hacen la vida más fácil. Las fundas de almohadas no son la excepción y ellas sabían cómo dejarlas blancas y relucientes con muy pocos ingredientes.

Así es más fácil.
De hecho, no hace falta que gastes dinero en productos quitamanchas carísimos del supermercado que prometen hacer milagros. Simplemente, con algunos elementos de tu alacena, vas a crear una solución perfecta para devolverle el brillo tanto a las sábanas como a otras prendas.
Vas a agregar en un balde o una palangana una cucharada de bicarbonato de sodio, una y media de carbonato o cristales de sodio (se venden en tiendas de limpieza) y la misma cantidad de detergente para lavar los platos. También, vas a añadir agua hervida hasta cubrir las fundas de almohadas.

Sin productos químicos.
Dejá reposando esta mezcla por unas 3 horas mínimamente. Pasado este tiempo, vas a ver cómo toda esta suciedad se queda en el agua y las sábanas ya cambiaron de color. Estrujá un poco para quitar el excedente de agua y agregala como siempre al lavarropas con el resto de ropa blanca. El resultado es increíble.