A raíz del paso del tiempo y su uso diario, es común que notemos que muchos objetos que tenemos en casa no solamente se desgasten, sino que también se ensucien, lo que se traduce además en la posible acumulación de virus, bacterias y gérmenes. Esto es algo sumamente común en las almohadas.
Ante este panorama, siempre resulta fundamental tomar medidas de inmediato, para así dejarlas lo más limpias posibles, pero sobre todo completamente libres de esos virus y bacterias que pueden causar estragos en nuestra salud.
Por ende, si lo que querés es lavar todas las almohadas que tenés en tu dormitorio y que se vean perfectas y blancas, más precisamente como recién estrenadas, no podés dejar pasar este trucazo de la abuela.

Dejá tus almohadas impecables gracias a este proceso de limpieza muy sencillo. Fuente: (Consumer Reports)
¿Cómo limpiar las almohadas? Para comenzar, será necesario que detectes las manchas que poseen. Probablemente, en la superficie te resulte posible apreciar una especie de “aureolas” que se generan producto de la transpiración que desprende nuestro cuerpo mientras dormimos.
Ya preparadas, tendrás que colocarlas dentro del lavarropas. A continuación, tendrás que reunir jabón líquido (el que utilizás frecuentemente para lavar tu ropa), bicarbonato de sodio y agua oxigenada en crema.

Colocá el agua oxigenada junto al jabón líquido. Fuente: (@bluerest_)
El bicarbonato de sodio tendrás que aplicarlo directamente dentro del lavarropas, y por encima de la almohada. Por otra parte, colocarás dentro del cajón del lavarropas el jabón líquido donde corresponda y, junto a este producto, añadirás un chorrito de agua oxigenada en crema. No utilices suavizante.

Los resultados te sorprenderán. Fuente: (OCU)
Lavá de este modo todas tus almohadas bajo el ciclo rápido o diario, y podrás apreciar ante tus ojos, una vez terminado el ciclo de lavado, el grandioso resultado final, con unas almohadas más limpias y blancas que nunca. Recordá por último secarlas al aire libre y al sol.