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Prestá atención: el truco de las abuelas para rescatar un libro mojado sin arruinarlo en el proceso

Tomá nota de estos consejos.

Soledad Corzo Cano
Soledad Corzo Cano
Libro. Fuente: (X)
Libro. Fuente: (X)

Cuando un libro se moja, sus páginas pueden hincharse y deformarse, lo que dificulta la lectura y puede dañar permanentemente el texto y las imágenes. Además, la humedad puede provocar la aparición de moho, que no solo deteriora aún más el papel, sino que también puede causar problemas de salud en las personas alérgicas a las esporas. Es importante secar los libros mojados lo más rápido posible y almacenarlos en un lugar seco para preservar su integridad y prolongar su vida útil.

Secar un libro mojado puede parecer una tarea desalentadora, pero existen varios trucos que pueden ayudar a restaurar tu libro a un estado mucho mejor. El uso de un ventilador o secador también puede ser efectivo para secar libros mojados. Colocar el libro abierto frente a un flujo constante de aire ayuda a acelerar el proceso de evaporación. Sin embargo, es importante no abrir el libro más de 90 grados para evitar dañar el lomo.

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Si tenés la posibilidad de dejar que el libro se ventile es una de las mejores opciones.

Otro método útil es el de secar y congelar. Este proceso implica colocar el libro mojado en una bolsa de plástico y, luego, en el congelador. El frío ayuda a detener el proceso de deterioro y evita que el libro se deforme. Una vez que el libro está congelado, se puede sacar y dejar que se descongele lentamente, lo que permite que el agua se evapore de manera uniforme sin causar más daños.

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Muchos no conocían este truco para secar un libro.

En esta oportunidad, te traemos un truco que usaban las abuelas y que nunca falla. Quienes entienden del tema sostienen que es uno de los métodos más efectivos a la hora de secar un libro. Lo primero que vas a hacer es tomar papal absorbente y, con toques suaves, comenzarás el proceso de secado. Este método es particularmente útil si el libro no está completamente empapado. Al sacudir suavemente el libro, se puede eliminar el exceso de agua, lo que facilita el proceso de secado.

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De esta manera vas a absorber el exceso de agua. 

Es importante también eliminar cualquier suciedad o residuo que haya dejado el agua, ya que estos pueden causar más daño al papel durante el secado. Una vez que eliminaste el exceso de agua y los residuos, tenés que aplicar una presión leve con una toalla blanca limpia o servilleta de papel para absorber el agua de las páginas. Si las hojas están solo ligeramente húmedas, se puede colocar el papel entre cada una de ellas, lo fundamental es colocar algo pesado en la parte superior que haga presión y que permita que las hojas se sequen por completo.

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De esta manera le das firmeza y evitas que las hojas se doblen a lo largo del secado. Fuente: (@alacocinaconjacobina).

Finalmente, una vez que el libro está seco, es importante presionarlo entre dos tablas planas con peso encima para ayudar a aplanar las páginas y devolverle su forma original. Este paso es esencial para evitar que las páginas se queden onduladas o deformadas. Dejar el libro presionado durante 24 a 48 horas puede ser suficiente para lograr un buen resultado. Con paciencia y cuidado, estos trucos pueden salvar un libro valioso de los daños causados por el agua.