A la hora de tener una reunión social uno de los puntos más importantes es la comida con la que los invitados se pueden llegar a encontrar. Dependiendo de la hora, las diferentes variantes comienzan a tomar una mayor relevancia y algunos sabores se vuelven prioritarios a la tarde para tomar el té. Si te toca ser el responsable de aportar algo dulce, nada mejor que ir con un postre banoffee.
Esta deliciosa elaboración de origen británico tuvo, a lo largo de las décadas, reversiones más que interesantes de su base icónica según el sector del mundo en el que se haga, con el fin de darle una vuelta de rosca más a un resultado que de por sí ya es extraordinario y admirado. En ese contexto, acá está la receta para tener el mejor postre banoffee de todos.

Se puede hacer en forma de torta también.
Los ingredientes que se necesitan para llegar a este plato son: 400 mililitros de crema de leche, cuatro cucharadas de azúcar, esencia de vainilla, dulce de leche común, un paquete de galletitas de vainilla, leche y dos bananas. Con dichas cantidades quedará de un tamaño para compartir entre varias personas que, seguramente, intentarán repetir porción una vez que saboreen el resultado.

El preparado de azúcar y crema de leche es la base del postre.
El paso a paso para llegar al postre banoffee inicia con batir la crema con la esencia de vainilla y el azúcar hasta que quede al punto del chantilly. Ahora será el turno de empezar a darle forma con una base de vainillas bañadas en chocolatada, una capa de crema donde arriba irán las bananas cortadas, unas cucharadas de dulce de leche, otra capa de vainillas y terminar decorando con más fruta con un agregado extra de dulce.

Se recomienda cortar las vainillas antes de ponerlas.
El postre banoffee tiene su historia
Dentro de la pastelería son muchas las recetas que se han mantenido vigentes en el tiempo, pero cuesta encontrar una que tenga una historia tan marcada como la del postre banoffee. Nacido originalmente en el Reino Unido durante la década del 70 del siglo pasado, el postre banoffee se llegó a convertir en el favorito de Lady Di.
El chef y el cocinero de un restaurante en la ciudad de Jevington asumen ser los creadores, pero al no haberlo patentado en su momento han perdido todo el crédito. Su legado quedó en esa mezcla de sabores única y en una preparación para nada simple, ya que requiere mucho esfuerzo en su estética y para que no quede insulso.