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Jardinería

No la arranques de tu jardín: la planta que todos creen inútil y es un súper alimento

Una especie con grandes virtudes, pero que no todos conocen.

Soledad Corzo Cano
Soledad Corzo Cano
Planta. Fuente: (X)
Planta. Fuente: (X)

En muchos jardines del mundo, hay una planta que suele ser arrancada sin contemplaciones. Aparece espontáneamente entre macetas, bordes de huertas o rincones sombríos, y su presencia suele generar rechazo inmediato. Su aspecto es común, incluso algo desprolijo, y quienes la descubren tienden a considerarla una “maleza” sin valor. Lo curioso es que esta especie no solo sobrevive a los descuidos, sino que parece prosperar en los márgenes, como si supiera que su destino será el compost o la bolsa de residuos verdes.

La reacción más frecuente ante ella es la de arrancarla con guantes, evitar el contacto directo y deshacerse de sus hojas con rapidez. Algunos jardineros la identifican por su textura áspera y su tendencia a provocar irritación en la piel, lo que refuerza su mala fama. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que esta planta, despreciada por su apariencia y sus efectos urticantes, esconde un potencial nutricional y medicinal que la convierte en uno de los súper alimentos más subestimados del reino vegetal.

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Esta es una planta que muchos consideran maleza.

Se trata de la ortiga, una planta que fue utilizada durante siglos en la medicina tradicional y la cocina de diversas culturas. Su mala reputación se debe, en parte, a los pequeños pelos urticantes que recubren sus hojas y tallos, capaces de provocar escozor al contacto. Pero detrás de esa defensa natural se encuentra un tesoro nutricional, la ortiga es rica en hierro, calcio, magnesio, vitamina C, vitamina A y proteínas vegetales. Su perfil nutricional supera al de muchas verduras convencionales, y su versatilidad en la cocina la convierte en una aliada poderosa para quienes buscan alternativas saludables y sustentables.

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Esta planta contiene grandes propiedades y nutrientes.

Esta especie puede consumirse de múltiples formas, siempre y cuando se neutralice su efecto urticante mediante cocción, secado o licuado. Una vez tratada, sus hojas se pueden incorporar a sopas, tortillas, panes, infusiones y hasta jugos verdes. En la cocina rural, es común encontrar recetas de buñuelos de ortiga, risottos con hojas tiernas o infusiones que ayudan a combatir la anemia y fortalecer el sistema inmunológico. Su sabor recuerda al de la espinaca, pero con un matiz más profundo y terroso.

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Es considerado un súper alimento.

Además de sus propiedades nutricionales, la ortiga posee beneficios medicinales ampliamente documentados. Se la utiliza como antiinflamatorio natural, diurético, regulador hormonal y estimulante del crecimiento capilar. También, se emplea para tratar afecciones como artritis, alergias estacionales, problemas urinarios y caída del cabello. Su capacidad para depurar el organismo la convierte en una planta clave en procesos de desintoxicación y limpieza interna.

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Su uso medicinal es muy conocido.

Lo más fascinante de la ortiga es su resiliencia. Crece en suelos pobres, se adapta a climas diversos y no requiere cuidados especiales. Su presencia en el jardín puede ser vista como una señal de fertilidad y equilibrio ecológico. Al atraer insectos beneficiosos y mejorar la calidad del suelo, esta planta cumple un rol silencioso pero vital en el ecosistema doméstico.

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Esta planta crece en cualquier espacio.

La paradoja de la ortiga es que, siendo tan valiosa, sigue siendo ignorada por la mayoría. Tal vez sea su aspecto modesto, su fama de “planta que pica” o simplemente el desconocimiento lo que la condena al olvido. En tiempos donde se busca reconectar con lo natural y aprovechar los recursos del entorno, esta planta se presenta como una maestra silenciosa. Nos recuerda que lo valioso no siempre viene en envases brillantes ni con etiquetas llamativas. A veces, está ahí, creciendo en el borde del jardín, esperando que alguien la mire con otros ojos.