Aunque muchos las pelan ya casi por costumbre, las cáscaras de batata son comestibles y muy nutritivas. Suelen descartarse por cuestiones de textura o estética, más que por una razón real de seguridad alimentaria. A diferencia de la papa blanca común, que contiene glicoalcaloides tóxicos si está verde o brotando, el boniato no presenta este riesgo. Basta con lavarla bien antes de cocinarla para aprovechar todas sus propiedades.
El hábito de retirar la piel de esta hortaliza también responde a la costumbre de querer un plato más limpio visualmente o a la sensación de que la piel es dura o terrosa; no obstante, esto depende del método de cocción utilizado. Las cáscaras de batata hervidas pueden ser un poco gomosas; en cambio, al vapor o en el horno, conservan una textura muy suave y agradable.

Son ricas en fibras, antioxidantes y vitaminas. Fuente: (X)
Los beneficios nutricionales de las cáscaras de batata
Las cáscaras de batata, habitualmente desechadas en la cocina, concentran una cantidad considerable de micronutrientes y fibras que benefician a la salud cardiovascular, ocular e intestinal, de acuerdo con un análisis realizado en el sitio “VeryWell Health”.
Un estudio publicado en la revista “Food & Function” demostró que “la fibra aislada de los residuos de batata favorece un perfil más saludable de la microbiota intestinal, aumentando la presencia de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus, al tiempo que reduce bacterias potencialmente dañinas”. Esto ayuda a tener una mejor digestión y absorción de nutrientes.

Sirven para muchas recetas. Fuente: (X)
Otro de los beneficios de las cáscaras de batata es su aporte de vitamina A y betacarotenos, esenciales para la salud ocular. Agregar la piel en el plan alimentario ayuda a “prevenir la ceguera nocturna y favorece la regeneración visual”. No menor es su contribución a la salud cardiovascular, pues la fibra y lps antioxidantes que contienen, permiten reducir el colesterol y el riesgo a contraer enfermedades del corazón. “Favorecen la reducción en la absorción de grasas, ayudando a mantener bajos los niveles de colesterol LDL y total. En las variedades moradas, los antocianinos podrían incluso tener un efecto protector frente a tumores de colon, aunque aún se requieren más estudios en humanos para confirmarlo”, sostienen.

Para consumirlas, asegúrate de lavarlas muy bien. Fuente: (Instagram)
No menos importante es el magnesio, fósforo, potasio, calcio y vitamina C que contienen; esos micronutrientes son esenciales para el correcto funcionamiento y equilibrio del organismo. Por último, si vas a utilizar las cáscaras de batata, tené en cuenta que, como mencionamos en líneas anteriores, la cocción influye mucho, así como el valor nutricional.
Una batata grande (180 gramos) horneada con piel aporta 162 calorías, 3,6 gramos de proteína y 5,9 gramos de fibra, lo que representa el 21 % del valor diario recomendado. En cambio, la versión hervida y pelada ofrece menos fibra y minerales.