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SALUD

Ayuno intermitente y ansiedad: lo que dice la ciencia sobre cuándo ayuda y cuándo puede empeorar los síntomas

La ciencia revela cuándo esta metofdología ayuda y cuándo puede volverse perjudicial.

Fernanda González
Fernanda González
Ayuno intermitente. Fuente: (Instagram)
Ayuno intermitente. Fuente: (Instagram)

El ayuno intermitente se convirtió en una de las estrategias de bienestar más populares de los últimos años. Miles de personas lo adoptan como método para bajar de peso, mejorar la salud metabólica y aumentar la energía. Sin embargo, especialistas en nutrición y neurociencias advierten que su impacto sobre la salud mental, especialmente la ansiedad, puede variar enormemente según la persona, la forma de realizarlo y el contexto emocional.

Aunque algunos estudios afirman que el ayuno controlado puede mejorar el estado de ánimo al reducir la inflamación, regular la glucosa y aumentar neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, también existen investigaciones que señalan que el ayuno intermitente puede potenciar la ansiedad, irritabilidad e incluso atracones, si se aplica sin supervisión o en personas con antecedentes emocionales sensibles.

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En un mundo atravesado por el estrés crónico, la clave parece ser entender cuándo este método es beneficioso y cuándo puede volverse un detonante de malestar.

Cuándo el ayuno intermitente puede ayudar a reducir la ansiedad

Los expertos destacan que en ciertos casos el ayuno intermitente puede favorecer el equilibrio emocional. Entre los beneficios más frecuentes aparecen:

  • Mayor estabilidad de la glucosa, evitando picos y caídas bruscas que generan nerviosismo y cansancio

  • Aumento de endorfinas y sensación de claridad mental, común en protocolos bien diseñados

  • Disminución de la inflamación sistémica, relacionada con síntomas depresivos y ansiosos

  • Mejora del sueño cuando se evita comer tarde en la noche

En personas organizadas, que no viven bajo estrés extremo y que sostienen una alimentación nutritiva en la ventana de ingesta, el ayuno puede funcionar como una herramienta poderosa para el equilibrio mental.

Juana Viale y Mirtha Legrand

Cuándo el ayuno puede empeorar la ansiedad

No todas las experiencias son positivas. El ayuno puede volverse contraproducente cuando:

  • Se realiza en medio de períodos de estrés laboral, económico o emocional extremo

  • Hay antecedentes de ansiedad, ataques de pánico o trastornos de la conducta alimentaria

  • Se come muy poco durante la ventana alimentaria, generando déficit energético y hormonal

  • Se acompaña con exceso de café o bebidas estimulantes, que intensifican la respuesta del cortisol

  • La persona siente culpa si come o rompe el ayuno, generando un vínculo tóxico con la comida

En esos casos, el ayuno puede activar la respuesta de alerta del cuerpo, aumentando el cortisol y provocando síntomas como taquicardia, temblores, irritabilidad y dificultad para concentrarse.

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Cómo saber si el ayuno es adecuado para vos

Los especialistas recomiendan escuchar el cuerpo y observar estos indicadores. Si mejora tu energía, tu ánimo y tu descanso, es señal positiva. Pero si sentís hambre extrema, enojo, ansiedad o pensamientos obsesivos sobre la comida, es momento de frenar y ajustar.

También es clave comenzar de manera gradual, por ejemplo con un protocolo 12/12 o 14/10, antes de llegar a ayunos más desafiantes como 18/6 o 20/4.

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Tips para practicar ayuno sin afectar la salud emocional

  • Dormir bien, el insomnio potencia la ansiedad y vuelve el ayuno un estrés agregado.

  • Priorizar proteínas y grasas saludables en las comidas principales.

  • Hidratarse correctamente (agua, té o infusiones sin azúcar).

  • No usar el ayuno como castigo ni para compensar excesos alimentarios.

  • Reducir la cafeína, especialmente si hay ansiedad física.

  • Buscar apoyo profesional si aparecen síntomas emocionales intensos.

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El ayuno intermitente no es una moda pasajera, pero tampoco una fórmula mágica universal. Puede convertirse en una herramienta valiosa para mejorar el bienestar integral, siempre que se realice con conocimiento y respeto por el propio cuerpo. La clave es entender que la salud mental es tan importante como la física, y que cada persona debe encontrar su equilibrio.

Antes de iniciar cualquier plan, los especialistas recomiendan evaluar no solo objetivos físicos, sino también el estado emocional y el nivel de estrés actual. Porque ningún cambio de hábitos vale la pena si a cambio perdemos paz interior.