Si alguna vez se te antojó algo dulce y no tenías ni idea de qué preparar, esta receta de scons es la solución perfecta. No importa si no sos un experto en la cocina o si pensás que no podés hacer algo tan rico, con solo tres ingredientes podés sorprenderte a vos mismo y a todos los que te rodean. Imaginate una merienda diferente, con algo casero y delicioso y sin complicarte demasiado. Con estos bocaditos económicos, no solo vas a disfrutar de un sabor único, sino que también vas a lograr que todos en tu casa se queden con ganas de más y sin gastar una fortuna.
La mejor parte de esta receta es que, además de ser rápida y fácil, no necesitás manteca, lo que la convierte en una opción mucho más ligera. A pesar de ser tan sencilla, estos scons tienen una textura suave y esponjosa que te hará pensar que comés algo mucho más elaborado. No hace falta ser un chef para preparar esta delicia; con unos pocos elementos y un toque de creatividad, podés tener unas masitas caseras que todos disfrutarán.

Los scons son ideales para acompañar con una infusión.
No pierdas más tiempo, andá a buscar todo lo que necesitás para hacer estos bocaditos dulces y ponete manos a la obra. El finde es el momento ideal para preparar estos scons en cantidad y tener para disfrutar el resto de la semana.

Podés servir los scones solos o acompañados con mermeladas o quesos crema.
Ingredientes
250 g de harina leudante
80 g de azúcar
200 ml de crema de leche
Preparación
En un bol, colocá la harina leudante junto con el azúcar y la crema de leche. Mezclá bien hasta formar una masa suave.
Con las manos, estirá la masa hasta el grosor que más te guste. Usá un cortante circular o un vaso para cortar los bocaditos.
Colocalos en una placa cubierta con papel manteca, pincelalos con un poco de crema de leche y espolvoreá con azúcar.
Cociná en un horno precalentado a temperatura media durante unos 12 minutos o hasta que estén dorados.

Estos scons se desarman en la boca. Fuente: (valentinodiaz1).
Ya están listos para disfrutar estos scons exprés, una delicia irresistible. Son una verdadera locura de ricos. Si querés probar la versión salada, tenés que reemplazar el azúcar por sal a tu gusto y añadirle queso parmesano rallado o el que prefieras.