Si querés sorprender a todos en casa durante la merienda, entonces animate a realizar esta receta que lleva pocos ingredientes y es fácil de hacer en tu cocina, en alusión a unos riquísimos pancitos rellenos, cuya textura es crocante por fuera y tan suave como esponjosa por dentro tras contar en su interior con un generoso relleno de jamón y queso fundido. ¡Se deshace en la boca!
Los cocineros profesionales explicaron que estos pancitos rellenos son una verdadera delicia no solo por su corteza doradita y masa con toque artesanal, sino también por resultar reconfortantes para acompañarlos con unos mates o disfrutarlos como snack en cualquier momento del día. ¿Lo mejor de todo? Queda a tu total elección el relleno, es decir, podés usar jamón y queso, o decantarte por salame, ternera, paleta, mortadela, etc.

Unos ricos pancitos rellenos de jamón y queso para disfrutar con tus seres queridos.
Ingredientes:
1 taza de harina leudante.
Sal a gusto y 1 huevo.
2 cdas de aceite.
Agua (cantidad necesaria).
Queso cremoso y jamón.

Imagen de unos tentadores pancitos rellenos de jamón y queso.
Cómo elaborar unos exquisitos pancitos rellenos para deleitar a tu familia en el desayuno o la merienda:
Para armar estos sabrosos pancitos rellenos, lo primero que tenés que hacer es colocar la harina leudante en un bol de cocina, salar a gusto y agregar el huevo con el aceite y un chorrito de agua.
Mezclás muy bien los ingredientes hasta formar una pasta homogénea. Amasás un poquito la masa de tus pancitos rellenos y la dejás descansar dentro del recipiente tapada con una servilleta.

Poné la pava y hacé este manjar en simples pasos. Fuente: (@
eli.soldano)
Mientras la masa descansa, podés ir cortando los trocitos de jamón y queso para sumarles en su interior antes de cocinar los pancitos rellenos. Atención aquí, podés colocar esta picada adentro o solo el embutido por encima de la masa para saborizar y el queso para fundir.
Una vez armados los pancitos rellenos, vas a cocinarlos en una flip de ambos lados hasta dorar o al horno, previamente precalentado a 180°C, hasta que estén bien doraditos. ¡Listo, servís calentitos y voilà!