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Trucos

Cuidá tu bolsillo: recuperá ese queso que te olvidaste en la heladera y se puso duro con este truco de la abuela

Un método que nunca falla.

Soledad Corzo Cano
Soledad Corzo Cano
Queso. Fuente: (X)
Queso. Fuente: (X)

Recuperar alimentos que parecían perdidos es una habilidad que muchas abuelas dominaban con maestría, y el queso no era la excepción. Uno de los trucos caseros más efectivos y sencillos para devolverle la textura y el sabor a un queso seco o endurecido resurgió gracias a las redes sociales. Este consejo, que combina sabiduría popular con practicidad moderna, demuestra que muchas veces la solución está al alcance de la mano y no requiere más que elementos básicos del hogar.

El truco consiste en envolver el trozo de queso seco en una servilleta de papel humedecida y colocarlo dentro de un recipiente hermético, como un tupper o una bolsa con cierre, para luego dejarlo reposar en la heladera durante toda la noche. Al día siguiente, el queso recupera gran parte de su humedad original, volviéndose más blando y fácil de cortar, casi como si estuviera recién comprado. Esta técnica, que muchas abuelas aplicaban de forma intuitiva, se basa en un principio simple: la humedad controlada permite que el queso reabsorba agua sin empaparse ni perder su sabor.

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Muchas veces encontramos el queso con este tipo de dureza y pensamos en desecharlo. Fuente: (@matycocinaok)

Este método es especialmente útil para quesos semiduros o duros, como el pategrás, el gouda o el sardo, que tienden a resecarse si se almacenan sin envoltorio adecuado o si se dejan expuestos al aire. El papel húmedo actúa como una fuente de humedad indirecta, mientras que el recipiente cerrado evita que el queso se contamine con olores externos o se seque aún más. Es importante que el papel esté bien escurrido para evitar el exceso de agua, ya que podría favorecer la aparición de moho.

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Podés recuperarlo con este método. Fuente: (@matycocinaok)

El truco no solo es eficaz, sino también económico y sustentable. En lugar de desechar un alimento costoso como el queso, se le da una segunda oportunidad, reduciendo el desperdicio y aprovechando al máximo los recursos disponibles. Además, es una excelente forma de enseñar a las nuevas generaciones el valor de la cocina casera y del ingenio doméstico, transmitiendo saberes que muchas veces no están en los libros, pero sí en la memoria familiar.

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Así vas a conseguir muy buenos resultados. Fuente: (@matycocinaok)

Cabe destacar que este método no es aplicable a todos los tipos de queso. Los quesos blandos, como el brie o el camembert, requieren cuidados distintos, ya que su alto contenido de humedad los hace más susceptibles al deterioro. En estos casos, lo mejor es conservarlos en su envase original o en papel encerado, dentro de un recipiente ventilado. Por otro lado, los quesos muy curados, como el parmesano, pueden rallarse si se endurecen, aprovechando su sabor sin necesidad de rehidratarlos.

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Con este truco vas a recuperar el queso. Fuente: (@matycocinaok)

En pocas palabras, el truco de la servilleta húmeda y el tupper es una muestra más de cómo la sabiduría de las abuelas sigue vigente y puede adaptarse a los tiempos actuales. Con un poco de paciencia y atención, es posible recuperar alimentos como el queso que parecían perdidos y, de paso, reconectar con prácticas que valoran el cuidado, la economía y el respeto por lo que se tiene. Te invitamos a poner en práctica este método y salvar ese queso que estabas a punto de desechar.