Para este fin de semana te dejamos un truco bien casero que vas a poder hacer en cuestión de un rato, pero que te va a solucionar la vida. Se trata de dividir tus piezas de queso y jamón para que estés mejor organizada, pero también para mayor comodidad a la hora de cocinar y preparar recetas.

Conservá tu queso y jamón de estas formas.
Una de las alternativas es, que si tenés una pieza de queso cremoso, lo lleves al freezer por varias horas así vas a lograr que esté bien duro, y cuando lo saques la idea es que puedas cortarlo en rebanadas, como te mostramos en la imagen. Y, además, que puedas formar fetas de este queso, para luego colocarlas en una bolsa para freezer y listo.

Queso cremoso.

Podés dividir en fetas.

Reservar.
Otra de las opciones que existen para este tipo de queso, es que así como cortaste un trozo grande de queso congelado, lo envuelvas en papel aluminio y luego en papel film, y así lo guardes en el freezer.

También podés guardar en un solo pedazo grande.

Envolvé con papel film.
Una de las maneras más prácticas de congelar tu queso, el cual es más duro, no será el cremoso, es cortarlo en trozos chicos como para una picada. Una vez que lo hagas, los colocas en una bolsa apta freezer.

Podés guardalos en cubos.
Otra de las opciones es guardar el queso rallado y para eso vas a rallarlo primero, y con cuidado vas a guardarlo en una bolsa apta para freezer. De una manera fácil, vas a conservar el fiambre.

Guardar rallado.
En el caso del jamón, te conviene guardar la pieza en el freezer así esté duro y puedas trabajar mejor. Podés cortarlo en tiras o trozos y así meterlos a la bolsa apta para freezer.

Picar en trozos el jamón.

Guardar en bolsa.
Sin dudas, estos trucos que te dejamos en la nota, te pueden solucionar no solo una juntada con amigos, sino también las comidas de la semana porque así vas a estar más organizada.