Si sos fan de las picadas y querés sorprender con algo distinto, este maní chino casero es la opción perfecta. Crocante por fuera, sabroso por dentro y con ese toque salado que lo hace irresistible, se convierte en el snack ideal para compartir con amigos o simplemente para tener a mano durante el finde.
La mejor parte: no necesitás muchos ingredientes y podés personalizarlo con los condimentos que más te gusten. A diferencia de los que se compran en el kiosco, esta versión casera te permite controlar el sabor y la textura. Además, es una receta económica, fácil de hacer y con un resultado que nada tiene que envidiarle a los industriales.

Una buena opción.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de maní chino casero son los siguientes:
250 ml de salsa de soja
Condimentos a gusto (pimentón ahumado, ajo en polvo y sal; también podés usar condimento para pizza, cebolla en polvo, ají molido, etc.)
Aprox. 300 g de maní crudo con piel
Aprox. 300 g de harina común (la cantidad es a ojo: el maní debe quedar bien cubierto)

Para hacer algo diferente.
Lo primero que vas a hacer en esta preparación es, en un bowl grande, colocá la salsa de soja y agregale los condimentos que prefieras. Mezclá bien.
Sumá el maní crudo y dejalo reposar durante al menos 15 minutos para que absorba bien el sabor. Podés revolver de vez en cuando para que todos los granos se empapen de manera uniforme.

A todos les va a gustar.
Pasado ese tiempo, colá el maní y, sin secarlo demasiado, pasalo por la harina. Asegurate de que todos los granos queden bien cubiertos. En una bandeja para horno previamente aceitada o con papel manteca, distribuí el maní en una sola capa.
Llevá al horno precalentado a 180 °C durante unos 20 a 30 minutos, revolviendo a mitad de cocción para que se dore parejo. Una vez que estén dorados y crocantes, retiralos del horno, dejalos enfriar y, si querés, espolvorealos con un poco más de condimentos. Ya tenés tu maní chino casero para disfrutar o regalar.