Nada más argentino que una ronda de mates y algo dulce para acompañar. Este budín marmolado de dulce de leche combina la textura esponjosa de una masa clásica con el sabor irresistible del dulce de leche, creando un efecto que conquista a grandes y chicos. Ideal para compartir en casa o llevar a la mesa en una merienda especial.
Lo mejor de esta receta es que no requiere pasos complicados ni ingredientes difíciles de conseguir. En pocos minutos, podés tener la mezcla lista para el horno y, con un poco de paciencia, disfrutar del aroma tentador que va a invadir tu cocina. Si te gusta el dulce de leche tanto como el budín casero, esta es una combinación que no falla.

Mirá este budín marmolado.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de budín marmolado son los siguientes:
100 g de manteca (a temperatura ambiente)
90 g de azúcar rubia
40 g de azúcar blanca
3 huevos a temperatura ambiente
Esencia de vainilla (cantidad necesaria)
200 g de harina leudante
120 ml de crema de leche
200 g de dulce de leche común

Con la intensidad del dulce de leche.
Lo primero que tenés que hacer en esta preparación es comenzar con la mezcla base: batí la manteca con los dos tipos de azúcar hasta obtener una crema suave. Incorporá los huevos de a uno, batiendo bien después de cada agregado. Agregá unas gotas de esencia de vainilla.
Luego, añadí la harina leudante en dos tandas, alternando con la crema de leche. Mezclá con movimientos envolventes hasta que todo esté bien integrado y la masa tenga una textura cremosa.

Te va a encantar.
Dividí la mezcla en dos partes. A una de ellas, agregale el dulce de leche y mezclá bien. Enmantecá y enhariná un molde de budín, y volcá ambas mezclas alternando cucharadas para generar el efecto marmolado. Con un palillo o cuchillo, hacé algunos remolinos suaves en la superficie.
Llevá a horno precalentado a 170°C durante 40 a 50 minutos, o hasta que al insertar un palillo, este salga limpio. Dejá enfriar antes de desmoldar. Este budín marmolado es esponjoso, húmedo y lleno de sabor argentino; perfecto para esas tardes de charla, mate en mano y algo rico que nunca falla.