Hay recetas que tienen ese encanto clásico de la cocina casera y que, con muy pocos ingredientes, logran resultados irresistibles. Los coquitos son uno de esos dulces que no pasan de moda: crocantes por fuera, húmedos por dentro y con ese sabor a coco que remite a meriendas en familia o tardes frías con una taza de té o mate. Son fáciles, rápidos y no necesitan técnicas complicadas, por lo que cualquiera puede animarse a prepararlos en casa.
Lo mejor de esta receta es que se puede hacer con ingredientes que seguro ya tenés en la alacena. Además, es ideal para usar coco rallado que te haya sobrado de otras preparaciones. Con un poco de amor y unos pocos minutos en el horno, vas a tener una bandeja llena de bocaditos dorados que encantan a grandes y chicos por igual.

Un clásico.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de coquitos son los siguientes:
2 huevos
3 cucharadas de azúcar
Ralladura de 1 limón
3 cucharadas de harina común
80 g de manteca
150 g de coco rallado
1 cucharadita de miel

Para acompañar con mates.
Lo primero que vas a hacer en esta preparación es, en un bol, batí los huevos con el azúcar y la ralladura de limón con batidora eléctrica durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla esté bien clara, espesa y aireada (punto letra).
Tamizá la harina e incorporala a la mezcla con un batidor manual o espátula, con movimientos envolventes para que no se pierda el aire del batido. Derretí la manteca a fuego bajo o en el microondas y agregala de a poco a la preparación, mezclando con suavidad.

Quedan bien con dulce de leche.
Incorporá el coco rallado y la cucharadita de miel. Mezclá bien hasta que se forme una masa densa pero maleable. Colocá la preparación en una manga o usá una cuchara para formar pequeños montoncitos sobre una placa enmantecada y enharinada. Podés darles forma de pirámide o copito.
Llevá al horno precalentado a temperatura media (180 °C) durante 15 minutos, o hasta que estén doraditos por fuera pero suaves por dentro. Dejalos enfriar sobre una rejilla antes de servir. Son perfectos para acompañar un café, mate o té caliente. Estos coquitos se conservan muy bien en frascos herméticos, y también son una linda opción para regalar.