El zucchini es una de esas verduras versátiles que se adaptan a un sinfín de preparaciones. Su sabor suave y textura tierna lo convierten en un ingrediente ideal para recetas saladas. Cuando se combina con queso, el resultado es un bocado lleno de sabor y con una miga húmeda irresistible. Estas croquetas son perfectas para acompañar una comida, servir como snack o incluso como entrada en una reunión.
Lo mejor es que no requieren técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir. Con un poco de organización y apenas unos minutos de trabajo, podés tener listas unas croquetas doradas por fuera, tiernas por dentro y con el toque salado justo gracias al queso parmesano. Además, se pueden comer recién salidas del horno o a temperatura ambiente, lo que las hace una opción práctica para cualquier momento del día.

Fijate en esta solución.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de croquetas de zucchini y queso son los siguientes:
1 zucchini (aprox. 130 g), rallado con cáscara y sin líquido
230 ml de leche
1 cucharada de jugo de limón
310 g de harina común
2 cucharaditas de polvo de hornear
½ cucharadita de bicarbonato de sodio
1½ cucharaditas de sal
½ cucharadita de pimienta
½ cucharadita de ajo en polvo (opcional)
120 g de manteca fría en cubos
80 g de queso parmesano rallado grueso.

Quedan como scones.
Lo primero que vas a hacer en esta preparación es rallar el zucchini con cáscara, agregarle una pizca de sal y dejarlo en un colador durante 10–15 minutos. Luego, presionar bien para eliminar el exceso de líquido.
Mezclar la leche con el jugo de limón y dejar reposar unos minutos hasta que se corte ligeramente (esto será un buttermilk casero). En un bowl grande, unir la harina, el queso rallado, el polvo de hornear, el bicarbonato, la sal, la pimienta y el ajo en polvo. Incorporar la manteca fría y, con las manos, formar un arenado hasta que la mezcla se asemeje a migas.

En poco tiempo.
Sumar el zucchini escurrido y la leche (reservar un poco para pincelar). Mezclar con una espátula y terminar de integrar en la mesada, sin amasar demasiado. Dividir la masa en dos, doblar cada parte una o dos veces, formar un rectángulo y cortar en 12 porciones.
Disponer en una bandeja con papel manteca, pincelar con la leche reservada y hornear en horno precalentado a 210 °C por 22–30 minutos, hasta que estén doradas. El resultado son croquetas húmedas, crocantes y con todo el sabor del queso. Una receta que vas a repetir más de una vez.