Cada año, cuando llega el 25 de Mayo, muchas mesas argentinas repiten una imagen conocida: una olla grande de locro, pan y reuniones familiares. Pero la gastronomía vinculada a esta fecha patria es mucho más amplia y tiene raíces que se remontan a las costumbres coloniales y a las comidas que circulaban en el Río de la Plata durante comienzos del siglo XIX.
De hecho, si bien el locro se convirtió con el tiempo en uno de los platos más representativos de la celebración del 1 y 25 de mayo, no es el único. Entre recetas dulces, preparaciones de olla y sabores criollos, existen opciones tradicionales que todavía hoy pueden ser protagonistas de una mesa patria.

1. Locro: el clásico que nunca falla
Es imposible hablar del 25 de Mayo sin pensar en el locro. Espeso, contundente y pensado para compartir, este plato tiene raíces prehispánicas y fue incorporando ingredientes con el paso del tiempo.
Se prepara habitualmente con maíz blanco, zapallo, porotos y distintas carnes, aunque cada región tiene sus propias variantes. En muchas familias, el ritual incluye cocinarlo durante horas y servirlo bien caliente con salsa picante.

2. Pastelitos criollos: el dulce más asociado a la fecha patria
Si hay una imagen que compite con el locro es la de los pastelitos de membrillo o batata. Crocantes por fuera y con capas infladas, se transformaron en uno de los íconos gastronómicos del 25 de Mayo.
Tradicionalmente se terminan con almíbar brillante y muchas veces se acompañan con mate o chocolate caliente.

3. Carbonada criolla: el guiso que merece volver
Menos famosa que el locro pero igual de tradicional, la carbonada criolla mezcla carne, verduras y, en algunas versiones, frutas como durazno o batata.
Tiene una combinación entre dulce y salado que sorprende, y era una comida muy presente en las mesas antiguas porque permitía alimentar a muchas personas con ingredientes accesibles.

4. Empanadas: una costumbre que viene de hace siglos
Mucho antes de convertirse en un símbolo nacional, las empanadas ya circulaban por las cocinas criollas. Eran prácticas, rendidoras y fáciles de compartir.
Las más tradicionales para estas fechas suelen llevar carne cortada a cuchillo, cebolla y especias, aunque cada provincia conserva su estilo.

5. Mazamorra: el postre colonial que casi no se ve
Durante mucho tiempo fue uno de los postres más populares. La mazamorra se elabora con maíz blanco cocido y suele servirse con leche, azúcar o canela.
Hoy aparece menos que otras recetas, pero sigue siendo una forma de recuperar sabores ligados a la cocina de otra época.
Más allá de cuál sea el plato elegido, el 25 de Mayo conserva una tradición que atraviesa generaciones: compartir comida, reunirse y volver por un rato a sabores que forman parte de la historia argentina. Y aunque el locro siga siendo el rey de la fecha, hay muchas recetas criollas que merecen volver a ocupar un lugar en la mesa.