El consumo de suplementos creció de manera exponencial en los últimos años y uno de los más elegidos es el citrato de magnesio. En redes sociales y recomendaciones informales suele aparecer como una solución “natural” para dormir mejor, aliviar calambres, reducir el estrés o mejorar el estreñimiento. Sin embargo, especialistas alertan que este suplemento no está exento de riesgos y que un uso inadecuado puede generar efectos adversos importantes.
El citrato de magnesio es un compuesto formado por magnesio y ácido cítrico. Su principal característica es su alta absorción en el organismo, motivo por el cual muchas personas lo eligen frente a otras variantes de magnesio. Además de utilizarse como suplemento, también funciona como laxante salino, ya que ayuda a aumentar el agua en el intestino y favorece la evacuación.

Entre los beneficios más difundidos del citrato de magnesio aparecen la relajación muscular, la disminución de calambres, el apoyo al descanso nocturno y la reducción de la fatiga física y mental. Algunas personas incluso lo consumen para intentar mejorar el estrés o disminuir la tensión nerviosa.
Por qué el citrato de magnesio se volvió tan popular
El auge de este suplemento está relacionado con la creciente tendencia hacia el bienestar y la suplementación. En plataformas digitales abundan videos y publicaciones que presentan al magnesio como una solución rápida para problemas cotidianos como el insomnio, el cansancio o la ansiedad.
Sin embargo, especialistas remarcan que no todas las personas necesitan suplementarse. Según expertos, una alimentación equilibrada suele aportar suficiente magnesio para la mayoría de los adultos sanos.
Además, existe un error frecuente: pensar que todos los tipos de magnesio sirven para lo mismo. El citrato, por ejemplo, suele utilizarse cuando el objetivo principal es mejorar el tránsito intestinal, mientras que otras variantes, como el bisglicinato, suelen asociarse más al descanso y a una mejor tolerancia digestiva.

Cuándo puede convertirse en un problema
Aunque muchas personas lo consideran inofensivo por tratarse de un suplemento, el consumo excesivo o incorrecto de citrato de magnesio puede provocar complicaciones.
Los efectos secundarios más comunes incluyen diarrea, náuseas, dolor abdominal y vómitos. Esto sucede especialmente porque el citrato de magnesio tiene un fuerte efecto laxante.

En situaciones más severas, el exceso de magnesio puede derivar en hipermagnesemia, una condición que altera el equilibrio mineral del organismo y puede provocar debilidad muscular, presión baja, alteraciones cardíacas e incluso problemas renales.
Los especialistas advierten que el riesgo aumenta en personas con insuficiencia renal, enfermedades cardíacas, diabetes o trastornos digestivos. También recomiendan evitar la automedicación si se están tomando antibióticos, antidepresivos u otros medicamentos, ya que pueden existir interacciones.

Organismos internacionales como los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos indican que la recomendación diaria de magnesio ronda entre 310 y 420 miligramos, dependiendo de la edad y el sexo. No obstante, los expertos subrayan que la dosis debe adaptarse a cada persona y que comenzar con cantidades elevadas puede aumentar el riesgo de molestias digestivas. Por eso, aconsejan iniciar con dosis bajas y consultar siempre a un profesional antes de incorporar suplementos de manera habitual.
El boom de los suplementos y los riesgos de la automedicación
El caso del citrato de magnesio refleja una tendencia más amplia: el crecimiento del consumo de suplementos sin supervisión médica. Especialistas advierten que muchos productos “naturales” son percibidos erróneamente como completamente seguros, cuando en realidad también pueden generar efectos adversos o interactuar con medicamentos.
Por eso, los médicos insisten en que ningún suplemento debería reemplazar una alimentación equilibrada ni utilizarse como solución mágica para el cansancio, el estrés o el insomnio. Antes de incorporar citrato de magnesio u otro complemento, recomiendan evaluar si realmente existe una deficiencia y cuál es la variante adecuada para cada necesidad.