El mundo se ha espantado por el escándalo público sucedido en su momento entre la Reina Letizia y Sofía en la puerta de la Catedral: la mañana crítica que no se le permitió a la emérita una fotografía con la Princesa Leonor.
Lo que pocos sabían sobre la Princesa Leonor y el escándalo secreto entre la Reina Letizia y su suegra Sofía se remonta a los mismísimos orígenes de la futura Reina de España: su nombre.

Ha sido Jaime Peñafiel quien ha revelado en su columna semanal que la Princesa Leonor no debía llamarse Leonor, pero ha sido la Reina Letizia quien impuso el nombre.
Según el filoso cronista experto en la realeza, el Rey Felipe quería que su primera hija, muchos años antes de su nacimiento, se llamara como su madre: Sofía.
Pese al deseo mayúsculo de Felipe, lo cierto es que la Reina Letizia no le agradaba en lo más mínimo la idea: hubiera sido la segunda Reina Sofía, de concretarse la idea.
Pero a la Reina Letizia nunca le ha gustado el nombre de Sofía ni mucho menos la mismísima emérita Sofía, con quien siempre ha habido un cierto distanciamiento.

"Ahora se ha sabido que la Princesa Leonor iba a llamarse Sofía pero la Reina Letizia no quería saber nada de que su primogénita llevara el nombre de su suegra. Ya apuntaba malas maneras".
La Reina Letizia no quería que los borbones tuviesen más presencia en la Casa Real, pero nada ha podido hacer con respecto a su segunda hija: debió ceder, y la hermana de la Princesa Leonor se llama Sofía. No tuvo más opción.