Oldelval y Trafigura pusieron en marcha el nuevo oleoducto que conecta la red troncal de transporte con la Refinería Bahía Blanca, un proyecto pensado para acompañar el crecimiento sostenido de la producción no convencional. La iniciativa suma capacidad de evacuación, abre rutas alternativas hacia el Atlántico y fortalece el sistema que sostiene el desarrollo de Vaca Muerta.
En un contexto donde Vaca Muerta exige cada vez más infraestructura para mover su producción, este enlace aparece como una pieza clave. El ducto, de 14 pulgadas de diámetro y 11 kilómetros de extensión, une el sistema Allen–Puerto Rosales, operado por Oldelval, con la planta industrial que Trafigura gestiona en Bahía Blanca. La obra demandó más de 30 millones de dólares y se realizó bajo estándares estrictos de seguridad y cuidado ambiental.
Oldelval y Trafigura pusieron en marcha el nuevo oleoducto. Fuente: (X)
La inauguración se llevó adelante en la Unidad Autónoma de Medición de Oldelval, donde referentes de la industria y autoridades locales siguieron de cerca el inicio de operaciones. El nuevo tramo aporta un refuerzo importante para la competitividad del sistema energético, ya que suma flexibilidad operativa y reduce tensiones en la infraestructura existente. Para Oldelval, que administra más de 1.700 kilómetros de oleoductos en cuatro provincias, este desarrollo se integra a una visión de cuenca conectada y preparada para sostener el aumento de producción.
El ducto, de 11 kilómetros de extensión, une el sistema Allen–Puerto Rosales. Fuente: (X)
Para Trafigura, el proyecto representa una mejora directa en la confiabilidad de la refinería y abre un camino adicional para procesar y exportar crudo. La obra siguió adelante incluso frente a las complicaciones que dejó la inundación de marzo, que afectó accesos y operaciones en la zona. Aun así, la coordinación entre técnicos y contratistas permitió cumplir los plazos previstos.
Para Oldelval, este desarrollo se integra a una visión de cuenca conectada. Fuente: (X)
El ducto llega en un momento en el que la capacidad de transporte define buena parte del futuro de la producción petrolera. Con la curva ascendente del shale, la posibilidad de diversificar rutas hacia el Atlántico toma cada vez más relevancia. Para Vaca Muerta, este tipo de obras permite evitar saturaciones, reducir riesgos operativos y garantizar que el incremento de bombeo encuentre salida eficiente hacia los puertos.