Mientras la producción de petróleo y gas continúa aumentando a niveles récord gracias al desarrollo del shale, el consumo interno de energía no muestra el mismo ritmo de expansión. El país produce cada vez más recursos desde Vaca Muerta, pero la demanda eléctrica y energética del mercado interno permanece prácticamente estancada.
El avance de Vaca Muerta impulsa la producción de hidrocarburos con una lógica cada vez más orientada a la exportación, mientras la economía local no logra absorber ese crecimiento. El resultado es un descalce entre la oferta energética disponible y el nivel de consumo doméstico.
El país produce cada vez más recursos desde Vaca Muerta. Fuente: (X)
Un informe elaborado por el economista Nicolás Arceo, de la consultora Economía y Energía (E&E), advierte que el sistema enfrenta un escenario que puede describirse como un “exceso energético local”. El análisis sostiene que el aumento acelerado de la producción de hidrocarburos se combina con una demanda interna que avanza a un ritmo mucho más lento.
La explicación de este fenómeno tiene varias causas. Por un lado, la producción de gas y petróleo no convencional sigue creciendo impulsada por el potencial exportador y la necesidad de generar divisas. Por otro, el contexto económico interno, marcado por la recesión, la pérdida de poder adquisitivo y el incremento de las tarifas energéticas, redujo el nivel de consumo en hogares y empresas.

El contexto económico interno redujo el nivel de consumo en hogares y empresas. Fuente: (X)
Los datos de producción muestran con claridad la magnitud del cambio. Durante 2025, la producción de shale gas en la cuenca neuquina creció cerca de un 8,8% interanual. Gran parte de ese incremento estuvo vinculado al gas asociado que surge como subproducto de la producción petrolera en Vaca Muerta.
En los últimos años, el desarrollo de áreas orientadas al petróleo dentro de Vaca Muerta generó un aumento significativo de este gas asociado. Actualmente, ese tipo de producción ya representa más del 30% del shale gas que se extrae en Argentina. Sin embargo, el mercado interno no logra absorber completamente ese incremento en la oferta.

Gran parte del incremento estuvo vinculado al gas asociado. Fuente: (X)
El informe de Nicolás Arceo también analiza la evolución del consumo eléctrico en el país. Según el estudio, la demanda eléctrica creció apenas un 0,7% anual acumulativo en la última década. Se trata de un ritmo muy bajo para una economía que busca expandirse.
El crecimiento del consumo estuvo impulsado principalmente por el sector residencial, con un aumento cercano al 1,8% anual. En cambio, el consumo industrial mostró una tendencia opuesta. Durante ese mismo período, la demanda eléctrica de la industria cayó a una tasa de 0,8% anual. Como resultado, en 2025 el sector industrial utilizaba alrededor de un 7,6% menos electricidad que diez años antes.
De esta manera, el análisis señala que existe una brecha cada vez mayor entre la demanda promedio de electricidad y los picos de consumo que se registran en momentos de temperaturas extremas. En 2025, esa diferencia alcanzó los 13.100 megavatios. Esto obliga al sistema eléctrico a mantener infraestructura de generación, transporte y distribución preparada para responder a esos picos, aunque gran parte del tiempo esa capacidad quede subutilizada.