La lavanda es una de las plantas ideales para cultivar en el jardín de casa, ya que es una especie que no requiere de muchos cuidados. Además, este pequeño arbusto proporcionará de color, vistosidad y un dulce aroma en cada rincón del patio. A pesar de esto, es necesario tener en cuenta algunos consejos para que estas plantas utilizadas generalmente como ornamento crezcan de la mejor manera.

Lográ que la lavanda no se seque y florezca con estos consejos.
Lavandula es un género de plantas de la familia de las lamiáceas, que contiene unas sesenta especies y se las conoce como lavanda, alhucema, espliego o cantueso, entre otros muchos nombres. Son plantas sufruticosas, perennes, con tallos muy foliosos en la parte inferior y hojas dentadas. La corola es bilabiada, presentando colores que varían entre lavanda, lila, azul o violeta, y ocasionalmente blanco. Esta especie se utiliza con fines decorativos y para la obtención de esencias, aromatizantes y condimentos.

La lavanda no requiere de muchos cuidados, pero aun así hay que tener en cuenta ciertos detalles.
La cuenta de YouTube “Planeta jardín” compartió varios tips para evitar que este arbusto silvestre se seque o sufra daños. Al igual que con cualquier otra especie, para lograr el mejor cuidado de la lavanda hay que tener en cuenta la cantidad requerida de riego, el suelo en el que se la cultiva, la luz solar que recibe, la fertilización y la poda, entre otros consejos.
Riego
La lavanda soporta periodos sin riego. Sin embargo, durante sus primeros meses del año, el riego debe ser moderado. Lo aconsejable es un riego regular una vez a la semana y siempre que el sustrato esté seco antes de hacerlo. Es importante evitar regar sus hojas y flores porque esto puede generar la aparición de hongos.

Solo hay que regar cuando el suelo esté seco.
Suelo
La lavanda necesita un sustrato alcalino -o, lo que es lo mismo, con un pH elevado-, ya que esto es fundamental para su correcto crecimiento. También, esta especie requiere de un buen drenaje debido a que las raíces no toleran el agua en exceso en ninguna época del año, en especial en invierno (demasiada agua puede hacer que las raíces se congelen y matar la planta). Lo ideal es cultivar este arbusto en un suelo arenoso para facilitar la absorción de líquido y su evacuación.
Luz solar
Este pequeño arbusto debe recibir al menos 6 horas diarias de sol. Una buena ventilación también es requerida para que se desarrolle fuerte y saludable.
Poda
Esta acción es sumamente importante para el óptimo desarrollo de la especie. Es que no realizarla puede ocasionarle daños. Con el comienzo de la primavera o la llegada del otoño, es necesario hacer una pequeña poda de las ramas secas, que nunca superará la mitad del tamaño de la planta. Esto facilitará la aparición de nuevas ramas y flores. Atención: no hay que confundir la poda con la recolección de flores.

La poda es primordial, pero sin excederse.
Fertilización
Se desaconseja abonar la planta con fertilizantes, ya que un exceso de este tipo de productos puede provocar que su floración pierda su fuerte aroma característico. Ahora, si el suelo en el que se encuentra plantada carece de los nutrientes necesarios, se puede recurrir a los fertilizantes, sin excederse, antes de la época de floración.
Otros tips
Cosechar las flores en su momento justo para evitar restarle energía a la lavanda. Si se quiere utilizar estas flores con fines medicinales, se deben conservar en un frasco en un lugar fresco y oscuro. Prevenir la aparición de plagas y hongos. Esta especie es muy susceptible a estas pestes.

Elegí la mejor maceta para cultivar esta vistosa especie.
Por último, en caso de cultivarla en maceta, esta debe ser amplia para que las raíces tengan el oxígeno suficiente. De lo contrario, el arbusto se secará.