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Jardinería

Esto es lo que tenés que hacer con tu planta de Lavanda en pleno invierno si querés que explote de flores

Una especie que todos queremos tener en nuestro jardín.

Soledad Corzo Cano
Soledad Corzo Cano
Lavanda. Fuente: (X)
Lavanda. Fuente: (X)

Como ya todos saben, la Lavanda es una planta aromática, apreciada por su belleza, resistencia y múltiples usos en jardinería, cosmética y medicina natural. Aunque su época de floración suele coincidir con la primavera y el verano, existen técnicas que permiten estimular su crecimiento incluso en pleno invierno.

Con cuidados específicos y algunos trucos de propagación, es posible mantenerla activa y saludable durante los meses fríos. La Lavanda es una planta que, si se cultiva en condiciones adecuadas, puede mantenerse verde todo el año.

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Esta planta de lavanda es increíble y necesita el sol.

Existen algunos trucos claves para ayudar a que tu planta florezca en pleno invierno; uno de ellos es colocar la Lavanda en un lugar donde reciba, al menos, 4 a 6 horas de sol directo. Aunque el invierno reduce la intensidad solar, esta planta necesita de luz para mantenerse activa. Por otro lado, si es necesario usa cobertores livianos como tela antihelada o manta térmica durante las noches más frías. Esto evita que las raíces sufran daños y mantiene la temperatura del sustrato.

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Esta planta embellece cualquier rincón.

La lavanda no tolera el exceso de humedad. Regá solo cuando el sustrato esté seco al tacto, preferentemente por la mañana para evitar que el agua se congele. Usá una mezcla de tierra con perlita, arena gruesa o compost para asegurar un buen drenaje. Esto evita el encharcamiento y favorece el desarrollo radicular. Y, por último, eliminá flores secas y ramas débiles para redirigir la energía hacia el crecimiento. La poda también estimula la producción de nuevos brotes.

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Esta planta necesita ser podada para mantenerse impecable. Fuente: (@elceiboviverovr)

Un tip para reproducirla es que solo necesitás elegir las ramas semileñosas, es decir, aquellas que no son completamente verdes ni totalmente duras. Cortá segmentos de unos 10 a 15 cm de largo. Retirá las hojas de la base del esqueje, dejando solo las superiores. Esto evita que se pudran al estar en contacto con el sustrato. Usá una mezcla liviana, como tierra con perlita o turba, que facilite el drenaje y la aireación. Colocá el sustrato en macetas pequeñas o bandejas de germinación. Insertá los esquejes en el sustrato, enterrando aproximadamente un tercio de su longitud. Compactá suavemente la tierra alrededor para asegurar estabilidad. Ubicá las macetas en un lugar luminoso, pero protegido del viento y las heladas. Podés cubrirlas con una campana plástica o bolsa transparente para crear un efecto invernadero. Mantené el sustrato apenas húmedo. Evitá el exceso de agua, ya que puede provocar hongos o pudrición.

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De esta manera vas a reproducir la planta de lavanda. Fuente: (@elceiboviverovr)

En unas semanas, los esquejes comenzarán a desarrollar raíces. Una vez que estén firmes y muestren signos de crecimiento, podés trasplantarlos a macetas más grandes o al jardín. Aunque la Lavanda no florece con la misma intensidad en invierno, estos cuidados permiten mantenerla activa y saludable, preparándola para una floración vigorosa en primavera. Además, la multiplicación por esquejes es una forma económica y sostenible de expandir tu jardín. 

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