Las tortitas blancas son una versión original y rica de la factura clásica que se consigue en cualquier panadería. Además, se hace con ingredientes que son muy fáciles de conseguir en el mercado, por lo que es una preparación ideal para hacer en casa durante esta época de frío.
Para hacer esta receta dulce tampoco se necesitan demasiados conocimientos de pastelería y se pueden hacer varias porciones para compartir en la merienda. Durante las tardes frías de este invierno, las tortitas blancas son perfectas para comer con un té, café caliente o mate.

Este postre es ideal para el invierno.
Los ingredientes para hacer tortitas blancas son:
30 g de levadura fresca
500 g de harina
10 g de sal
250 g de leche
50 g de azúcar
100 g de manteca
ralladura de limón y esencia de vainilla.
Para la cubierta
250 g de azúcar mascabo
25 g de harina.
Lo primero que se debe hacer es colocar en una superficie plana y limpia —puede ser sobre una tabla de madera— la harina. Luego, se abre un espacio en el centro para incorporar la levadura, que debe estar previamente mezclada con un poco de agua.

La receta se hace en sencillos pasos.
Mientras que en los bordes exteriores se añade la sal. Se agrega la leche y la ralladura de limón, la cual ayudará a acentuar los sabores. Se une todo hacia el centro con ayuda de una espátula. Cuando se comience a formar la masa, se suma la manteca.
Después, se amasa hasta obtener una preparación sin grumos y lisa. Debido a que lleva manteca, este paso puede demorar unos minutos, pero es importante conseguir una masa homogénea. En ese punto, se tapa con un bowl hasta que duplique su tamaño.

Esta preparación es ideal para la merienda.
Una vez que esté listo, se divide en 12 porciones y se hacen una especie de bollo. Se colocan en una fuente para horno y se aplanan. Entre los espacios de cada porción, se agrega harina, que evitará que las tortitas se peguen y el azúcar se cocine demasiado.
En un recipiente, se mezcla el azúcar mascabo con la harina y se cubre la superficie de cada porción, que debe estar previamente cubierta con una capa de manteca derretida para que se fije bien. Se lleva al horno a 180 °C por 20 minutos, y luego estará lista para servir y comer en familia o con amigos.