Si bien las comidas como el almuerzo y la cena despiertan de vez en cuando la necesidad de darse un gusto a nivel culinario, nada puede reemplazar el gusto de nuestro paladar por algo dulce, con el que siempre vienen tanto el desayuno como la merienda. Para esos días, unos buenos muffins de limón y miel son muy bien recibidos.
Este tipo de recetas resultan ideales para los horarios del mate en los cuales existe mayor cantidad de tiempo para relajarse y poder probarse en una faceta más elaborada de la pastelería. Incluso si no estamos hablando de una persona experta en el área, podés empezar a dar tus primeros pasos aquí, puesto que no se trata de algo complejo, aunque sí, rico. Estos muffins de limón y miel tienen la clave en un preparado que le permitirá tener un salto de calidad por lo casero sin extrañar a aquellos que se pueden conseguir en panaderías.

Hay que batir muy bien los huevos en el primer paso
Los ingredientes que se precisan para este paso a paso son: 100 ml de leche, 50 ml de jugo de limón, 130 gramos de azúcar, tres huevos, 90 ml de aceite, una cucharada y media de ralladura de limón, 30 g de miel, 200 g de harina cuatro 0000, dos cucharadas de polvo para hornear. Por otro lado, para el almíbar que se le pondrá al postre se necesitan 6 cucharadas de agua, 3 de jugo de limón y otra de azúcar.
Para empezar la preparación se debe cortar la leche con el jugo de limón y reservar. A su vez, en un bol, batir los tres huevos con el azúcar para luego agregarle la ralladura del limón, el aceite y la miel, mientras se van mezclando la harina con el polvo para hornear y esa leche cortada para volver a batir. Se los pone en los moldes y se los manda a un horno de 180 grados por 15 o 20 minutos hasta que los muffins de limón y miel queden listos.

El almíbar casero es toque final del postre
Diferentes alternativas de muffins
Los muffins de limón y miel son apenas una de las opciones que existe para elaborar este tipo de recetas. Los expertos en pastelería tienen un abanico mucho más amplio que puede ir desde los de chocolate y vainilla hasta los que tienen a estos dos ingredientes incorporados juntos.

Los muffins de chocolate son los más tradicionales
Además, otro de los que suele ser clásico son los de coco y dulce de leche o alguno más intrépido podría apostar por algo más sofisticado como los de arándanos o, incluso, la fresa. Si se busca salir de lo dulce, los caminos pueden llevarte al relleno de queso o huevo duro.