En cada cumpleaños, reunión o evento familiar, hay un clásico que nunca falla: los sandwichitos de carne. Son irresistibles, rinden muchísimo y se adaptan a todos los gustos. Sin embargo, muchas veces los servicios de catering los cobran como si fueran un lujo, cuando en realidad se pueden preparar en casa con ingredientes simples, económicos y con un resultado espectacular. Esta receta de peceto para sandwichitos es la prueba: tierna, jugosa y con un sabor que nada tiene que envidiarle a los de los mejores eventos.
La clave está en la cocción lenta y en una combinación de sabores que hacen que la carne quede suave y aromática, ideal para cortar en fetas finas y servir fría o tibia dentro de pancitos. Con un poco de mostaza, vino blanco, cebolla y manzana, el peceto se transforma en una opción gourmet que puede resolver una comida con amigos, una picada improvisada o un festejo familiar sin gastar de más.

Ingredientes
1 peceto
1 cebolla
1 manzana
1 limón
1 cucharada de mostaza
Sal, pimienta, pimentón, coriandro y las especias que más te gusten
50 ml de vino blanco
50 ml de agua

Preparación paso a paso
Sellá la carne en una olla o sartén profunda con un chorrito de aceite hasta que esté dorada de todos los lados.
Agregá la cebolla en rodajas y la manzana pelada y cortada en cubos; estos ingredientes aportan un sabor dulce y suave que equilibra las especias.
Incorporá la mostaza, el jugo del limón, las especias, el vino blanco y el agua. Tapá la olla y cociná a fuego bajo durante 1 hora y media, o hasta que el peceto esté tierno.
Dejá enfriar bien antes de cortarlo en fetas finas; así no se desarma y conserva toda su jugosidad.
Servilo dentro de pancitos chicos o chips con salsas caseras, rúcula o simplemente solo: el sabor habla por sí mismo.
Un toque final
Podés preparar el peceto con un día de anticipación y guardarlo en la heladera. Frío, es aún más fácil de cortar y perfecto para armar sandwichitos al momento de servir. Ideal para cumpleaños, reuniones o eventos en los que quieras lucirte sin gastar como si contrataras un catering.
Simple, casero y delicioso: así de fácil es disfrutar de un clásico que siempre deja a todos felices.