Uno de los alimentos más consumidos es el arroz, al igual que el fideo porque no solamente podemos armar muchos platos muy ricos y saciantes, sino que resultan ser económicos y el hecho de que nos criaran con ellos hace que siempre esté en la alacena de casa. Sin embargo, con el tiempo se conocieron algunas variantes del arroz común, es decir, apareció la versión integral y uno que se volvió muy popular: el yamaní.

Arroz blanco.
El arroz blanco contiene triptófano, un aminoácido que se convierte en serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, además de contener manganeso, un mineral que ayuda a la salud ósea del cuerpo. Este alimento ayuda a completar los platos que armamos para un almuerzo o cena, pero se supo que tienen un porcentaje muy bajo de fibra. La fibra es esencial para nuestra zona digestiva y, al tener muy poca, sí o sí vas a tener que sumar verduras y carnes, además de grasas saludables para realmente aportar valor a tu organismo.

Arroz yamaní.
Si hablamos del arroz yamaní, se sabe que es un alimento mucho más fibroso, además de contener vitaminas, minerales y antioxidantes. Te va a ayudar a tener más saciedad y a eliminar ese apetito que te hace abrir la heladera a cada rato. El índice glucémico es bajo y esto ayudará a liberar energía de una manera más lenta. La fibra que tiene es buenísima, pero tiene que ser acompañada de mucha agua durante el día.

Arroz integral.
El arroz integral, muy parecido al yamaní, además de ser muy rico y poder acompañar tranquilamente tus alimentos del mediodía o ese plato del domingo, contiene mucha fibra, ayudando a la digestión y a prevenir el estreñimiento. Por otro lado, la glucosa se absorbe lentamente o al menos más que el arroz blanco, ayudando a mantener los niveles de glucosa en sangre. Te va a hacer sentir mucha saciedad al consumirlo.