Una de las mejores disciplinas dentro del mundo del deporte y la actividad física es, sin dudas, correr. Ya sea que lo hagas solo o con amigos, es una linda técnica para trabajar todo el cuerpo mientras disfrutás al aire libre. Si respetás el equilibrio, vas a ver que el correr va a fortalecer tu músculo y articulaciones, incluso ayudarte a reducir ciertas enfermedades. Cada vez que salimos a correr, trabajamos la zona inferior, pero también la parte de brazos y espalda, además de beneficiar a zona cardíaca.

Correr es una excelente disciplina.
Quizás te sucede que muchas veces que salís a correr no tenés un plan determinado para hacerlo y solo lo haces por salir a hacer actividad física. Y no está mal, pero lo ideal es que sepas cuánto aguanta tu cuerpo, cuánto tiempo y a qué ritmo.
Uno de los trucos que te compartimos es que si sos principiante en esta disciplina, podes comenzar a organizarte de acuerdo a los días y el tiempo. Por ejemplo, el día 1 podés salir a correr 20 minutos; el día 2 intervalos rápidos, es decir, ida y vuelta en una cuadra, poniendo más velocidad a la corrida; y el día 3, correr 35 minutos, subiendo así unos 15 minutos con respecto al primer día

Seguí estas claves para un mejor bienestar.
Si cuando salís a correr, automáticamente te quedás sin aire o realmente se te dificulta mucho, o creías que ibas a alcanzar un cierto kilómetro y distancia pero no llegaste con la respiración, es porque estás corriendo más rápido de lo que deberías o tu cuerpo todavía no tolera ese esfuerzo.

Correr.
Si no controlás tu respiración y frecuencia cardíaca, te puede llevar a un estancamiento seguro porque tu organismo no va a tolerar lo que le estás pidiendo. Un cálculo fácil que podés hacer es tomar el número 180 y restarle tu edad; ese número que obtengas como resultado va a ser la cantidad máxima que tu cuerpo tiene que tener en ese momento. Eso lo podés controlar con un reloj o aplicación del teléfono.