La mandarina es una de las frutas más consumidas en el mundo, y en Corea no es la excepción. De hecho, existe una ciudad en la península, llamada Jeju, que es muy popular por las cosechas de mandarinas que tienen cada año, y que son conocidas como una de las mejores del país. Debido a eso, acostumbran a comprar esta fruta cuando está en estación y hacer conservas de mandarina que luego integran a postres.
Por eso, es un método ideal para aplicar durante este otoño, cuando inicia la temporada de este cítrico y se puede conseguir en el mercado a un bajo precio. Para hacer la conserva de mandarina se necesitan muy pocos ingredientes, y se hace en sencillos pasos.

La mandarina está de temporada en la época de otoño e invierno.
Los ingredientes para hacer la conserva de mandarina son:
2 kg de mandarina
2 limones
100 g de jengibre sin cáscara
550 g de azúcar o más al gusto
Para lavar los ingredientes
Sal de grano
Bicarbonato
Vinagre
El primer paso para hacer la conserva de mandarina es lavar bien la fruta. Para ello, se mezcla en un recipiente vinagre con bicarbonato y sal y se sumerge la mandarina por unos minutos. Luego, se frota para quitar la suciedad y se enjuaga con abundante agua.

Esta preparación se hace en sencillos pasos.
Una vez esté listo, se esterilizan los frascos de vidrio en los que se guardará la preparación. Este paso se puede hacer con una olla llena de agua y los frascos boca abajo. Se deja hervir por unos minutos y el recipiente estará listo para ser usado. Al aplicar este método, se garantizará que la conserva dure en buen estado por más tiempo.
Luego, se quita la parte superior de la mandarina con ayuda de un cuchillo, sin retirar demasiado borde. Cuando todas las frutas estén listas, se calientan por 3 minutos en el microondas. Transcurrido el tiempo, se pica el limón y el jengibre en rodajas finas. Es importante retirar las semillas del limón. Se pican las mandarinas por la mitad y se hace el mismo paso del limón.

La receta se debe guardar en un frasco esterilizado.
Cuando estén limpias, se les quita la parte blanca que pueden tener en el centro. Se colocan en una licuadora y se agrega la cantidad de azúcar de su preferencia. Se mezcla hasta obtener una especie de pasta cremosa sin grumos, y se guarda en uno de los recipientes esterilizados, que se debe llenar a la mitad.
En ese punto, se añaden las rodajas de limón y jengibre, y más azúcar en caso de ser necesario. Se termina de cubrir el recipiente y se hace otra capa con jengibre, azúcar y limón. Luego, se tapa muy bien y se conserva en la heladera. Para consumirla, es importante utilizar utensilios limpios, que no contaminen la preparación.