Si buscás un postre fácil, rápido y con sabor irresistible, este cheesecake de Nutella es ideal para sorprender en la merienda sin complicarte en la cocina: solo necesitás una taza de Nutella (300 g), 200 g de queso crema a temperatura ambiente y dos huevos grandes. Este cheesecake de Nutella se prepara en pocos pasos y con muy pocos ingredientes.

Mezclá los huevos con el queso crema y luego sumá la Nutella hasta obtener una crema suave.
Primero, precalentá el horno a 175 °C y prepará un molde pequeño (entre 15 y 18 cm) con papel manteca o engrasado. En un bol, batí los huevos hasta que estén espumosos, sumá el queso crema y mezclá bien hasta que no queden grumos. Después, incorporá la Nutella y mezclá hasta obtener una crema homogénea. Volcá la mezcla en el molde y llevá al horno por 25 a 30 minutos, hasta que el centro esté casi firme. Enfriá a temperatura ambiente y luego dejá en heladera por al menos dos horas para que tome consistencia.

Una vez que tengas la masa del cheesecake vas a decorar con abundante crema y frutillas por encima.
Este cheesecake de Nutella es perfecto para compartir con mates o como postre frío después de una comida. La textura cremosa y el sabor intenso a chocolate lo convierten en una delicia irresistible. Este cheesecake de Nutella se convertirá en una opción ideal para quienes buscan una merienda exprés con mucho sabor.

Mery.caporale. Fuente: (Instagram).
Red Velvet fácil y húmedo, un clásico irresistible para cualquier ocasión
Por otro lado, si te gustan los postres clásicos con un toque especial, el Red Velvet es una excelente opción. Su color rojo vibrante y la combinación con frosting de queso crema lo convierten en un favorito que nunca pasa de moda.
Para prepararlo necesitás 250 g de harina leudante, 250 g de azúcar, un huevo, 240 ml de leche cortada con una cucharada de vinagre, 120 ml de aceite, una cucharada de cacao amargo, una cucharadita de esencia de vainilla, colorante rojo y una cucharadita de bicarbonato con un chorrito de vinagre. Mezclás los ingredientes húmedos, incorporás los secos, volcás en un molde y horneás a 180 °C por 35 minutos.
Decóralo con crema de queso o buttercream y vas a tener un postre esponjoso, húmedo y de sabor suave. Ideal para cumpleaños, meriendas especiales o simplemente para disfrutar un mimo dulce.