Cuando se te nota el cansancio, pero igual querés salir con cara de “dormí ocho horas y tomé dos litros de agua”, este maquillaje exprés es tu mejor aliado. La idea es usar solo dos tonos de corrector, dos rubores (colorete) y aplicar todo en lugares clave.
Nada de complicarse: con esta técnica, en cinco minutos quedás fresca como una lechuga. Y sí, el maquillaje bien aplicado hace magia.

Mirada descansada. Fuente: (Instagram)
¿Qué necesitás?
- Corrector claro
- Corrector un poco más oscuro
- Rubor suave (tono claro)
- Rubor más intenso
- Brocha o esponjita para difuminar
Paso a paso

Paso a paso. Fuente: (Instagram)
- Iluminá con el corrector claro, aplicando desde el lagrimal hacia abajo, en forma de triángulo invertido. Ese toque te abre la mirada al toque.
- Sumá el segundo corrector, apenas más oscuro, para emparejar el tono y crear dimensión. Lo ponés al costado de la nariz, en el mentón o donde sientas que necesitás equilibrio.
- Rubor claro primero, bien arriba en el pómulo, casi rozando la parte externa del ojo. Ese va a ser tu "efecto lifting" exprés.

Paso a paso. Fuente: (Instagram)
- Rubor intenso al centro de las mejillas, para ese look saludable tipo “me agarró el airecito frío en la cara”.
- Difuminá bien el corrector, con golpecitos suaves. Nada de arrastrar, así mantener la cobertura.
- Y por último, difuminá los rubores hacia afuera, fundiendo ambos tonos. Cuanto más natural quede el degradé, mejor.