Si estás buscando comer rico, pero cuidándote, las albóndigas de repollo son una excelente opción para lograrlo. Crujientes por fuera, suaves por dentro y con una salsa que realza todos los sabores, esta receta puede convertirse en una de tus favoritas.
Una de las grandes virtudes de la receta de estas albóndigas de repollo es que no llevan carne ni ingredientes complicados. Se preparan con vegetales accesibles, ideales para aprovechar lo que tenés en casa.

Sumá más vegetales a tu alimentación sin resignar sabor.
Además, las albóndigas de repollo tienen la particularidad de adaptarse a distintas dietas y podés combinarlas con arroz, fideos o ensaladas.
Lo mejor de todo esto es que no necesitás ser chef para lograr un resultado espectacular. "Minuto Neuquén" te va a enseñar cómo prepararlas de forma simple, rápida y sin margen de error. Con ingredientes básicos y un procedimiento muy claro, vas a poder lucirte en la cocina.

El secreto está en la combinación del repollo con la salsa especiada: un dúo que eleva el nivel de cualquier menú casero.
Vas a necesitar:
Medio repollo blanco rallado
2 zanahorias picadas
2 dientes de ajo picados
Perejil picado
1/2 morrón
1/2 taza de harina
1/2 taza de maicena
Agua (cantidad necesaria hasta que esté suave)
Aceite para freír
1 cdita. de sal
Pimienta negra a gusto
Para la salsa:
1/2 cebolla roja picada
2 dientes de ajo
2 cucharadas de salsa de soja
1 cucharada de mostaza
1 cucharada de maicena diluida en una taza de agua
Sal y pimienta a gusto

Perfectas para acompañar con arroz, cous cous o ensaladas, o bien comer solas, son una excelente opción para comer rico, sano y rápido.
Paso a paso:
Colocar en un bol el repollo rallado, las zanahorias, el morrón, los ajos, el perejil, la sal y la pimienta.
Añadir la harina y la maicena.
Agregar de a poco agua hasta obtener una mezcla suave que se pueda moldear con las manos.
Formar bolitas del tamaño deseado.
Freír en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
Para la salsa
Saltear la cebolla y los ajos en una sartén con un poco de aceite.
Incorporar la salsa de soja y la mostaza.
Verter la maicena diluida en agua y cocinar hasta que espese.
Condimentar con sal y pimienta a gusto.
Servir las albóndigas con la salsa caliente por encima.