Hay algo especial en tener un snack casero listo para cualquier momento. Ya sea para una tabla de quesos, una picada improvisada o una merienda salada, las galletas saldas siempre son un acierto. Y si además son sin gluten, se convierten en una alternativa práctica y deliciosa para todos.
Las galletas saladas sin TACC ganaron protagonismo en las cocinas porque son simples, versátiles y se pueden hacer con ingredientes fáciles de conseguir. No hace falta ser experto ni tener utensilios raros: con una masa rápida y un horno, en pocos minutos se logra un resultado crocante y sabroso.
Lo mejor de esta receta es que permite sumar un toque casero a cualquier encuentro. Estas galletas saladas quedan perfectas para untar con queso crema, hummus, patés o incluso para acompañar una sopa liviana. Son de esas preparaciones que se vuelven un básico.

Además, preparar recetas sin gluten en casa tiene un plus: se controla la calidad de los ingredientes y se evita el riesgo de contaminación cruzada, algo fundamental para quienes siguen una alimentación sin TACC.
Ingredientes para galletas saladas sin TACC
1 taza de premezcla sin TACC (o harina de arroz con fécula)
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de polvo de hornear sin gluten
2 cucharadas de aceite de oliva o girasol
½ taza de agua (aproximadamente)
Opcional: semillas (sésamo, chía, lino) o condimentos como orégano o romero
El primer paso para hacer estas galletas saladas sin TACC es unir los ingredientes secos en un bowl. Apenas se mezcla la premezcla con la sal y el polvo de hornear, ya se empieza a sentir que es una receta rápida, de esas que no fallan.
Luego se incorpora el aceite, que le va a dar sabor y una textura más crocante. De a poco se agrega el agua hasta formar una masa suave, fácil de estirar. No tiene que quedar pegajosa, sino manejable, como una masa de crackers.

En ese momento llega la parte más linda: estirar la masa sobre una superficie limpia, dejándola finita para que las galletas queden bien crujientes. Se pueden cortar en cuadrados, círculos o incluso en formas rústicas, sin preocuparse demasiado por la perfección.
Antes de llevarlas al horno, se puede sumar un toque extra con semillas o hierbas secas. Eso las convierte en un snack mucho más aromático, ideal para una picada.

Se hornean a temperatura media hasta que estén doradas. El aroma que sale del horno ya anticipa lo mejor: unas galletitas saladas caseras, livianas y aptas para celíacos.
Cuando se enfrían, terminan de ponerse crocantes y quedan listas para acompañar cualquier momento del día. Estas galletas saladas sin TACC son la prueba de que comer sin gluten también puede ser fácil, rico y perfecto para compartir.